Testimonio de Nadia

El subteniente C., jefe de grupo de la Policía Judicial, me recibió en su despacho amablemente, pero casi me echa a patadas de allí cuando le dije que quería infiltrarme en las mafias del tráfico de mujeres... Y con razón. De su mano llegaría al primer testimonio de una mujer, casi una niña, traficada por las mafias rusas a España. Creo que no hace falta añadir nada a su escalofriante relato, salvo que deseo de todo corazón, a todos y cada uno de los puteros que se follaron a Nadia en los burdeles madrileños, que contraigan todas las enfermedades venéreas posibles...

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Memorias de un proxeneta

Apreté los dientes para contener las arcadas y cerré los puños con fuerza, estrujando el paquete de cigarrillos, a medio llenar, que tenía en las manos. Sentía un impulso feroz por estampar mi puño contra la mandíbula de mi interlocutor, y fantaseé con la idea de romper contra el canto de la mesa una de las copas, y utilizar el vidrio para rebanar el pescuezo del narcotraficante mexicano con quien me había reunido. En ese instante había perdido el control de mi personaje, y empezaba a sentirme como uno de los delincuentes, mafiosos y traficantes con los que llevaba conviviendo un año. En esta ocasión me había reunido, en un céntrico restaurante madrileño, con Mario Torres para cerrar uno de nuestros negocios; la compra de media docena de niñas, originarias de Chiapas, cuya virginidad sería subastada en mis ficticios burdeles de Marbella y ... continúa la lectura

Diario de un traficante de mujeres

Isla de Goore (Senegal), Febrero 2004 Resulta contradictorio para mi visitar esta isla. En su histórica fortaleza existe un siniestro corredor, llamado melodramáticamente “la puerta del no retorno”, por el que embarcaron a los navíos negreros cientos de miles de seres humanos, vendidos como esclavos a los “civilizados” hombres blancos.

 

Al atracar en el pequeño puerto de la isla, y bajar del barco que me recogió en Dakar, no puedo desprenderme de la sensación de angustia que me rodea. Esta especie de pequeña Ibiza africana, hoy habitada por cientos de artesanos, escultures, pintores, poetas y músicos, que la han convertido en un paraíso hippy, irradia una cálida belleza. Pero las paredes de todos sus edificios coloniales están empapadas de dolor. Fueron cimentadas con el sufrimiento de los hombres y las mujeres, arrancados de sus hogares, de sus ... continúa la lectura