El periodismo de investigación lleva a titulares abusos, delitos, tramas y cloacas de una sociedad atrapada, España siglo XXI, por sus mentiras. Sus técnicas se calcan del espionaje. El reportero precisa contactos, coberturas, medios y quien patrocine la misión. En nuestro país, diferentes grupos mediáticos probaron, con desigual éxito, cómo desvelar lo que nos hurta la primera plana. Hubo éxitos, fracasos y silencios. Los resultados de la investigación incomodan hasta a clientes de los medios o a sus ejecutivos. Por esas razones, este género cultiva en parte crónicas selectivas, amnésicas o amontona objetivos inéditos. Sólo se abren paso historias que se curten con tesón y coraje. Ahí debemos situar a Antonio Salas.
Un periodista-pacifista madrileño usa tal nombre para investigar. Sus revelaciones son libros y ... continúa la lectura

