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Infiltrado en UltrasSur

Infiltrado en UltrasSur

Supongo que me quedé paralizado. Cuando José Carlos Flores se acercó sigilosamente a David y a Sergio , y disparó su pierna contra la espalda del segundo, no pude reaccionar. Sergio cayó de bruces por las escaleras del parking de La Castellana , golpeándose la cabeza contra la pared, rompiéndose la ceja y salpicando con su sangre a los ultrassur que acompañaban a José Carlos en la cacería de aquella noche. Una lluvia de golpes y patadas cayó sobre el joven hincha del Osasuna, mientras David, su hermano, conseguía zafarse del ataque de los hinchas neonazis del Real Madrid, para salir a La Castellana pidiendo ayuda. Pero ni en ese momento pude reaccionar.

 

Como en tantas palizas similares, Sergio se acurrucó en el suelo, mientras los skin head lo masacraban a golpes. A pocos metros, varias docenas de “cabezas rapadas” de ultrassur buscábamos a otros hinchas del Osasuna a los que atacar. Otras noches el objeto de nuestras cazas eran gays, negros o inmigrantes... ahora la consigna, es masacrar periodistas...

 

 

Historia de los neonazis del Real Madrid

Hasta hace pocos meses los Ultrassur mantenían, en su propia página web en internet (cuyo dominio esta registrado a nombre de Álvaro Cadenas , entre otros solicitantes), una historia de la peña. En ella ubicaban su nacimiento a finales de los años 70, “cuando dentro de la peña Las Banderas hace irrupción un grupo de jóvenes con una idea un tanto particular de entender el fútbol...” Por aquellas fechas el movimiento Skin Head, que había surgido en el Londres de finales de los sesenta, muy relacionado con los Hooligans y otros ultras del fútbol británico, llegó a España.

 

Según exponían en su propia web, “durante la temporada 1981-82, cuando el Real Madrid disputa la final de la Copa del Rey en Valladolid frente al Sporting de Gijón, un grupo de jóvenes radicales pertenecientes a la peña Las Banderas, protagonizan una larga serie de incidentes frente a la Hinchada Fondo Sur del Sporting, actualmente Ultra Boys. A raíz de estos incidentes, estos miembros son expulsados de la peña, lo cual sienta las bases para la creación de Ultrassur”.

 

Tras la expulsión de Las Banderas, y “ en la presentación del Real Madrid, en la temporada 82-83, este grupo de jóvenes liderado por Antonio Guerrero , decide formar Ultrassur, acto que toma forma definitiva con la creación del primer carnet del grupo”.

 

A partir de ese instante los Ultrassur comienzan a protagonizar todo tipo de incidentes violentos, dentro y fuera de los estadios de fútbol. Palizas, destrozos y un marcado activismo neonazi, que pronto los hace destacar de otras peñas futbolísticas vinculadas al movimiento skin head neonazis, como los Boixos Nois de Barcelona, las Brigadas Blanquiazules del Español, o el Frente Atlético del Atlético de Madrid. En 1998, cuando miembros de Bastión, una de las secciones del Frente Atlético, asesinan a Aitor Zabaleta, el Grupo de Violencia en el Deporte de la Policía , recién creado ese año para investigar los incidentes ultras en Madrid, tiene su bautismo de fuego. Esta grupo policial solo existe en la capital de España, y desde entonces los mismos funcionarios que la semana pasada detuvieron a los cabecillas de Ultrassur, han venido realizando un meticuloso seguimiento de las andanzas de estos radicales por todo el país... e incluso fuera de España.

 

Algunas de sus mayores “hazañas” han pasado a la historia. Como la detención de la plana mayor de Ultrassur, en marzo de 1998, en Bonn, a donde se habían desplazado docenas de ultras para apoyar al club blanco, exhibiendo esvásticas, cruces gamadas y otros símbolos nazis prohibidos en Alemania. En otros desplazamientos del club blanco, los ultrassur protagonizaron destrozos, palizas y actos de vandalismo que consideran su mejor currículum, como los históricos incidentes de Oviedo, Portugal, Tenerife, etc.

 

Aunque un punto de inflexión en la historia de los radicales blancos se produce cuando, en un partido de copa de Europa, en 1998, derribaron una portería. Eso motivó una sanción al club, y el exilio de los ultras, de su “hogar” en el fondo sur del Bernabéu, a la Grada Joven , durante tres temporadas. En la presente, 2001-2002, el Real Madrid consideró que el comportamiento de los ultrassur era ejemplar, y los devolvió a su histórica ubicación, en el fondo sur. Pero el considerado “comportamiento ejemplar” de los neonazis, se limita al interior del estadio, donde salvo incidentes aislados, no han motivado ningún escándalo. Pero después de cada partido, la bestia era liberada.

 

Dentro de Ultrassur

A pesar de que los abogados de ultrassur, con Raúl Velásquez Gallo a la cabeza, han intentado minimizar la vinculación entre el movimiento neonazi y los ultras del Real Madrid, yo entré en la peña a través de los skin head nazis.

 

Durante tres meses frecuenté sus chats, listas de correo y páginas web en internet, hasta familiarizarme con su ideología y vocabulario. Los mismos radicales con los que charlaba en los canales “#hinchas_realmadrid” o “#ultrassur”, me los topaba en chats como “#nazis”, “#nuevorden”, etc. Comencé a frecuentar sus locales de copas, asistir a conciertos, participar en mítines, conferencias y manifestaciones de extrema derecha, y siempre me encontraba con componentes de ultrassur.

 

El trabajo de infiltración es como un papel cinematográfico. Solo que si sale mal nadie dice corten, y se repite el plano. Si hubiese levantado sospechas y me hubiesen descubierto la cámara oculta, no habría marcha atrás, así que debería ser muy convincente. Memoricé sus canciones, sus himnos y su liturgia. Aprendí sus claves secretas (como el número 88, que simboliza la octava letra del alfabeto, HH de Heil Hitler), y busqué en mi propia personalidad todos los elementos que pudiesen coincidir con la filosofía nazi: interés por la historia de la II Guerra Mundial, y por el paganismo; amor al deporte y a la naturaleza, etc. Decoré mi casa con esvásticas, cruces gamadas y posters nazis, y afeité mi cráneo al cero. Vestía cazadora bomber, botas Doc. Martens y camisetas de las SS, y durante siete meses fui un cabeza rapada más, merodeando por los alrededores del Bernabéu.

 

Así, como uno de tantos skin head aficionado al fútbol, terminé por ganarme las confianzas de Álvaro Cadenas y de José Luis Ochaíta , líderes indiscutibles de los Ultrassur, y activos componentes de la ultraderecha patria, que no suelen faltar en el valle de los caídos en las celebraciones del 20 N.

 

José Luis Ochaita, nacido el 24 de febrero de 1965 en Gárgoles de Abajo (Guadalajara) posee una amplia colección de antecedentes. Ha sido detenido en Oviedo, en septiembre del 88, por lesiones y daños; en marzo del 98, en Bonn, por difundir símbolos nazis, etc. Aunque su detención más relevante se produjo durante un partido de baloncesto, en que saltó a la pista intentando –presuntamente- agredir al árbitro que había pitado en contra del Real Madrid. Aquella detención le valió una sanción que lo mantuvo durante varios años vetado en el Bernabéu, aunque si acompañaba al equipo en sus desplazamientos.

 

Ochaita, alias “Ocha”, es el intermediario entre el club blanco y los ultras. Apoyó a Mendoza –“padrino” de ultrassur- en sus elecciones a la presidencia del club (consiguiéndole los votos de los ultras), y desde que en 1992 ultrassur se registró como marca comercial, vive de la venta de un variado merchandising de productos “oficiales” de la peña. Antes de cada partido Ochaita monta un puesto de venta en un bar situado en la calle Marceliano Santamaría, a pocos kilómetros del Bernabéu. En ese bar, anteriormente llamado Míster Raff y ahora Moai, Ocha obtiene lucrativos beneficios económicos, tanto con los productos de la firma ultrassur, como con los pases que el club le cede, y que él vende clandestinamente. Uno de mis objetivos era demostrar esa forma de financiación, sustentada por los pases del club, pero Ochaita, como todos los neonazis, es muy desconfiado, y mis primeros intentos fueron fallidos. Tarde meses en que José Luis Ochaita Martín me vendiese una de las entradas que le regala el club blanco. No lo conseguí hasta ser uno más de los socios de la peña. Mi carnet de ultrassur lleva el número 1019. Pague 2000 pesetas por cada invitación, pese a que todas ponen que está prohibida su venta.

 

Los productos de la marca ultrassur también puede adquirirse, desde cualquier parte del mundo, a través de internet. La página web de ultrassur, realizada por Nando , un informático profesional cabecilla del movimiento Hammerskin en España, ofrece varios enlaces al internauta, que le permiten llegar a otras páginas web abiertamente nazis, como Wotan, Moods and Skin, Hammerskin, etc. Durante mi investigación conviví con miembros y creadores de todos esos movimientos.

 

Los dominios ultrasur.com, ultrassur.com y ultras-sur.com también están registrados, para evitar imitadores. Uno de los propietarios es Álvaro Cadenas, considerado por la prensa como el número dos de la peña, aunque mi experiencia me dice que es el mito y el líder más respetado dentro del grupo, especialmente por los más jóvenes. En la intimidad de locales como La Bodega , de Alcalá de Henares, o de otros pubs madrileños como 88, El Refugio, Tarumba, etc, los jóvenes skin head cuentan las hazañas de “el Álvaro”, como si de un personaje legendario se tratase. Su cicatriz en el cuello, proferida con una navaja durante una pelea contra un izquierdista rival, es admirada por todos los aspirantes a “cabezas rapadas” del Real Madrid.

 

Álvaro Cadenas, detenido nuevamente el pasado 4 de mayo, nació 9 de septiembre de 1971 en Madrid. En el momento de su nueva detención se encontraba a la espera de juicio por lesiones, atentado, resistencia y desobediencia grave a un agente de la autoridad. En el transcurso de una revuelta, durante una fiesta en Las Rozas, en septiembre del 99, presuntamente apuñalo a un policía. Al cachearlo le descubrieron 138 entradas para el partido Real Madrid-Deportivo, que presumiblemente deberían ser vendidas por Ochaita en el Mr. Raff antes del encuentro.

 

Sin embargo Cadenas había sido detenido anteriormente en muchas ocasiones; en marzo del 98 por difundir símbolos nazis en Bonn, en diciembre del 93 por robo con intimidación en Madrid, en diciembre del 89 por lesiones en Madrid, en septiembre del 88 por daños y lesiones en Oviedo, etc. Paradójicamente Cadenas es Licenciado en Derecho, una rama jurídica que ha seguido por tradición familiar. Y lo más sorprendente es que durante mi convivencia con los ultrassur conocí a otros muchos estudiantes, licenciados, o profesionales del Derecho, como Sergio Rodríguez Moreno (alias Chopí) o Raúl Velásquez Gallo . Skin Heads como Cadenas o el Chopi nada tienen que ver con el erróneo mito de que los “cabezas rapadas” son jóvenes ignorantes y sin formación académica. No en vano grupos neonazis históricos en España, como Bases Autónomas, nacieron en la facultad de derecho de la Universidad Complutense.. .

 

El apoyo del club

A medida que mi integración con los ultras era más acentuada, descubría más y más secretos de los neonazis del Real Madrid. Algunos de ellos, como Javier Barrios Fernández (alias Javito), detenido en varias ocasiones por lesiones, daños y desordenes públicos, o Eduardo Clavero Rodríguez , que actualmente cumple condena en la prisión de Soto del Real por homicidio doloso, formaban parte de los grupos de música skin más importantes de España. Javito en Estirpe Imperial, y Edu en Batallón de Castigo, sus canciones es una muestra representativa de la música para el odio que caracteriza el movimiento neonazi. Letras contra la inmigración, la democracia o la policía, trasmiten a las nuevas generaciones la forma de vida que han elegido los skin head.

 

Estirpe Imperial, Batallón de Castigo, y otros grupos similares, participan en los conciertos organizados en distintas ciudades españolas por los Hammerskin, entre cuyos componentes podemos encontrar a muchos miembros de ultrassur. Varios de esos conciertos se han celebrado en Arganda del Rey, donde hace pocos días se produjeron nuevamente incidentes xenófobos relacionados, presumiblemente, con el movimiento neonazi.

 

Sin embargo justo es reconocer que los ultrassur de Hammerskin se encuentran en guerra abierta, desde el pasado año 2001, con el otro colectivo skin head relevante en España; los Blood and Honour, quienes intentan desmarcarse de la violencia asociada al fútbol, y presentar una imagen más “ética” y política del movimiento neonazi español. Este colectivo está estrechamente vinculado con partidos de extrema derecha como Democracia Nacional, Alternativa por la Unidad Nacional , Movimiento Social Republicano, etc. Sin embargo yo he asistido a sus reuniones, mítines y manifestaciones, y allí me he encontrado también con muchos de mis “camaradas” de ultrassur.

 

Fueron algunos de ellos, con mayor implicación política, los que me facilitaron fotografías, camisetas y balones autografiados por jugadores y ex directivos del club blanco, cedidos a los ultrassur. En algunas de esas fotografías personajes como Guti , Figo , o el mismísimo Ramón Mendoza ondea las banderas y bufandas de ultrassur. Estos reclamos publicitarios, y esta cesión de la imagen, ha sido uno de los favores más beneficioso para los ultras.

 

Otro es la cesión de un almacén, dentro del estadio, que el club blanco aseguró haber retirado a ultrassur hace años, pero en el cual, durante mi investigación, los radicales del Real Madrid continuaban guardando sus banderas, pancartas y tambores. Más aun, según me explicaban esos mismos neonazis, “...lo más acojonante es cuando nos dejan las llaves y podemos bajar al campo a jugar nosotros solos. ¿Te imaginas? Todo el estadio para ti...”.

 

Muerte al diferente

La primera vez que vi como los skin head del Real Madrid agredían a alguien ocurrió a pocos metros de Bernabéu. Un grupo de turistas franceses quería conocer el legendario estadio del equipo blanco, y naturalmente no conocían que en las inmediaciones del mismo se encuentra uno de los dominios de los neonazis españoles. Escudados en su lucha contra la inmigración y su desprecio a los extranjeros, un grupo de ultrassur se precipitó contra los franceses golpeándolos con todo lo que encontraban a su paso. Pero de los tres el que sufrió la peor parte fue un joven de nombre Didier C . A diferencia de sus acompañantes Didier era negro. Semanas después pude localizar a Didier y entrevistarme con él. Los hematomas, las heridas y las magulladuras estaban mejorando, pero el shock psicológico no. Didier opina que España, y más concretamente Madrid, es un nido de fascistas, racistas y neonazis que pueden atacar impunemente a quien deseen. Y tiene razones para mantener esa opinión...

 

Muchos agredidos, como Didier, sufren un trauma tan profundo, y manifiestan un pánico tan feroz al recordar su experiencia, que se niegan a denunciar la agresión. Con esta actitud, humanamente comprensible, atan las manos del Grupo de Violencia en el Deporte de la policía, que no puede realizar todas las detenciones que querría a menos que se presenten las denuncias pertinentes. Por eso sus agentes deben limitarse a vigilar atentamente a los ultras, antes, durante y después de cada partido. Lo que no saben los inspectores de la comisaría de Morataláz, es que muchos ultrassur ya se han percatado de su presencia en las gradas, y esperan el momento oportuno para vengarse. Algunos componentes del grupo de Violencia en el Deporte, apenas media docena de agentes que en numerosas ocasiones han tenido que vérselas, completamente solos, frente a centenares de radicales furiosos, ya han recibido amenazas personales. Y otros las recibirán próximamente.

 

Pasarían meses hasta que yo podría ganarme la confianza de los ultras lo suficiente como para ser invitado a sus “cacerías”. Así llaman a las patrullas por las calles de Madrid en busca de inmigrantes, travestís, o hinchas rivales a los que agredir. En una sola de esas noches, en que las víctimas elegidas eran los hinchas del Osasuna que habían viajado a Madrid para apoyar a su equipo, mis “camaradas” presumían de haber apaleado hasta a 50 personas.

 

Tampoco es cierto que las palizas se propinen aleatoriamente, y al azar. Antes del partido los ultrassur identificábamos a los hinchas rivales; averiguábamos donde habían aparcado sus coches; fichábamos las matrículas... Después del partido, y tras reunirnos frente al Moai, el apedreamiento de los autobuses (tanto de aficionados como de jugadores) o los coches particulares, y las palizas a los hinchas del otro equipo era una tarea distribuida entre todos los ultras presentes. En grupos de 4 a 8 personas patrullábamos la zona, comunicándonos con teléfonos móviles, para advertir de la presencia policial, o de la ubicación de “objetivos”. Después, estallaba el festín de sangre y violencia.

 

Mi negación a participar en las palizas levantó algunas sospechas, pero no supieron que un periodista de la agencia Atlas se había infiltrado con cámara oculta entre ellos desde hacía meses, hasta que el responsable de extrema derecha en una comisaría del sur de Madrid (indigno de llamarse a si mismo policía), me vendió a los neonazis revelándoles mi presencia, a cambio de alguna información para anotarse una medalla en su hoja de servicios. Aquella inconsciencia pudo haberme costado la vida. Y a uno de sus hombres debo agradecer que me advirtiese de que no acudiese al partido aquella tarde, o esta vez sería yo el objeto de la cacería...

 

Moros, comunistas, judíos, negros, prostitutas, pijos, homosexuales... cualquiera puede ser el escogido como blanco de su odio. Aunque, tras la emisión del reportaje con cámara oculta realizado por el equipo de investigación de Atlas, la consigna es agredir a los periodistas...

 

A la caza del periodista

Tras la explosión de una bomba en la castellana, el pasado 1 de mayo, se declaró la guerra en las inmediaciones del Bernabéu. Al grito de muerte a los fascistas y contra ETA, los ultrassur empezaron a agredir a los periodistas con todo lo que veía a su paso: botellas, sillas, papeleras, vallas, palos, adoquines... Esta política, anti-prensa ha existido siempre en el entorno neonazi, pero tras la emisión en Tele-5 de mi reportaje con cámara oculta realizado, la violencia contra los periodistas se ha multiplicado.

Numerosos cámaras, fotógrafos y reporteros fueron atacados el pasado día 1, aunque la peor parte la sufrió el fotógrafo de «El Periódico de Cataluña» Antonio Jiménez , quien tuvo que ser hospitalizado con el codo izquierdo roto y con una luxación de hombro, como consecuencia de la brutal paliza que le propinaron.

 

Ese mismo día cinco ultrassur fueron detenidos por estos incidentes. Tres días después, y tras analizar los videos tomados durante los altercados, se produjeron nuevas detenciones. Según informó toda la prensa nacional, junto con Álvaro Cadenas eran detenidos Alberto Ayala Cantalicio , Luis Noguerol García y José Carlos Santos Cerrato .

 

Alberto Ayala Cantalicio, quien ha sido detenido en cinco ocasiones, está considerado como el presunto cabecilla del grupo de ideología neonazi "Juventudes Canillejas" y fue arrestado el pasado mes de marzo como principal ideólogo del mismo. Ayala estuvo implicado en unos incidentes ocurridos en marzo de 2000 en el distrito madrileño de San Blas, "con ocasión de una revuelta vecinal contra ciudadanos de nacionalidad rumana", y fue acusado de un delito contra los derechos fundamentales y otro de lesiones. Además, en noviembre de 1995 fue detenido por la Policía Municipal como autor de una agresión con arma blanca y lesiones -en el momento de su detención llevaba diversas pegatinas con contenido nazi- y en marzo de 1998 fue arrestado en Bonn por difundir distintivos de organizaciones anticonstitucionales.

 

Luis Noguerol García ha sido arrestado después de ser identificado por la Policía "lanzando objetos contra los vehículos policiales, rompiendo una marquesina y lanzando una valla contra un furgón policial" en los incidentes del miércoles. En abril de 2000, la Policía le intervino una pegatina con la leyenda "R.K. TERROR PERMANENTE" y una Cruz Gamada con la inscripción "ROMMEL KORP".

 

El cuarto arrestado, José Carlos Santos Cerrato, fue detenido en abril de 2000, junto a otros "destacados miembros de Ultrassur", y formaba parte del autodenominado "Comando ROMMEL KORP", quienes "propiciaron una agresión a un joven que portaba una bufanda del equipo rival" y que "podría quedar parapléjico", según señalaron los facultativos en un primer momento.

 

Antonio Salas