C uando comencé mi infiltración,Hiyag Mohalab Maan, alias Abu Sufian, aún no había comenzado su periplo por las cárceles españolas, tras las detenciones que pusieron fin a la Operación La Unión. Este iraquí, nacido en 1980 y, según la policía española, sobrino de uno de los lugartenientes de Al Zarqaui en Basora, era considerado por el CNI el líder de una presunta célula yihadista malagueña con «sucursales» en Cataluña, Baleares u otras parte de Andalucía, que cayó a finales de 2005. Poco después de que saliera en libertad en octubre de 2007, Abu Sufian se convertiría en uno de mis hermanos musulmanes en España. Alto, elegante y amanerado, vestía traje de corbata, pulcro afeitado y daba la impresión de llevar varios días sin comer: más parecido a un flemático gentleman londinense que a un miembro de la feroz resistencia iraquí. Según información policial, Abu Sufian mantenía una relación muy íntima con el español José Antonio D.: este le enviaba dinero a una cuenta en Londres, y Abu Sufian lo reenviaba a la resistencia iraquí en Basora... Más adelante Sufian me contaría las particularidades de su detención (con MOSSAD y MI6 involucrados) y las penalidades que atravesaba a la espera de juicio en Madrid. Literalmente acompañé a Abu Sufian hasta el banquillo de los acusados, en la Audiencia Nacional, el 15 de abril de 2010. Ahora espera la sentencia...

