Ahmad es uno de doscientos cincuenta palestinos que se refugiaron en la basílica de la Natividad para protegerse de las incursiones israelíes que se estaban produciendo en Belén. Tras treinta y nueve días de asedio —entre el 2 de abril y el 10 de mayo de 2002—, sin apenas agua ni alimento, treinta y nueve de aquellos palestinos decidieron someterse al acuerdo alcanzado entre Israel y la Unión Europea: abandonarían para siempre su país. Ahmad se exilió a España junto con Ibrahim y Aziz Abayat, los tres considerados por las fuerzas israelíes miembros de las Brigadas de los Mártires de Al Aqsa. Licenciado en Ciencias Políticas y Económicas, en una entrevista concedida al diario El País en junio de 2009 Ahmad repetía: «Mi sitio no es este. Debo estar en Palestina. Israel no me permite regresar a mi tierra y eso es muy duro... No somos terroristas. Somos gente de paz que defiende su tierra y que quiere vivir en libertad, no sometida a los soldados israelíes. Mi abuelo vivió bajo esa ocupación, mi padre también y yo deseo que mi hijo no».

