Isla de Goore (Senegal), Febero 2004
Resulta contradictorio para mi visitar esta isla. En su histórica fortaleza existe un siniestro corredor, llamado melodramáticamente “la puerta del no retorno”, por el que embarcaron a los navíos negreros cientos de miles de seres humanos, vendidos como esclavos a los “civilizados” hombres blancos.

     Al atracar en el pequeño puerto de la isla, y bajar del barco que me recogió en Dakar, no puedo desprenderme de la sensación de angustia que me rodea. Esta especie de pequeña Ibiza africana, hoy habitada por cientos de artesanos, escultures, pintores, poetas y músicos, que la han convertido en un paraíso hippy, irradia una cálida belleza. Pero las paredes de todos sus edificios coloniales están empapadas de dolor. Fueron cimentadas con el sufrimiento de los hombres y las mujeres, arrancados de sus hogares, de sus familias, de su mundo, por la ambición blanca.

    La febril música de los tambores, los chillones colores de los cuadros naif, y las turgentes formas de las esculturas que salpican la isla me parecen, en este instante, una profanación blasfema. Como una barbacoa en un cementerio.

    Mi objetivo al visitar Goore está muy lejos de aquellos puestos de venta ambulante, y de los rastas, hippys y artistas que han conseguido reconvertir este monumento a la vergüenza humana, en un paraíso. He viajado hasta aquí para rendir un homenaje a Susy, y para gritarle al mundo que es mentira. El tráfico de esclavos no concluyó en febrero de 1880, como pretenden los libros de historia. Lo se porque en pleno siglo XXI yo he continuado comprando seres humanos. Esclavos. Esclavos sexuales.

    No soy un tipo ñoño ni cursi. Mi trabajo ha terminado por endurecerme. Pero al atravesar la puerta del Museo de la Esclavitud de Goore, lo que hace un siglo era la fortaleza desde la que salían los barcos negreros con su siniestra carga, sentí un profundo escalofrío que recorrió toda mi columna vertebral, como antes lo hacía el látigo de los traficantes de seres humanos.

    Atravesé el corredor de la antigua prisión, y entré en las atroces celdas que hacinaban a cientos de personas en el espacio de unas docenas. Comprendí entonces las palabras de Nelson Mandela, que visitó Goore antes que yo, al afirmar que aquellas paredes conservaban todavía todo el miedo, la angustia y la desesperación de los millones de esclavos africanos traficados por el hombre blanco.

    Al final de la fortaleza está el angosto corredor. La “puerta del no retorno”. Allí contemplé a una familia afroamericana que había viajado hasta Senegal desde EEUU, buscando sus orígenes. Desde la emisión, hace veinte años, de la serie “Raíces”, miles de afroamericanos han peregrinado hasta el continente negro en busca de su herencia histórica y de sus ancestros. Y el viaje de todos ellos concluye en el mismo lugar: “la puerta del no retorno”.

    Me uní a ellos, embriagado por el torrente de emociones que desprende aquel tétrico corredor, y también deposité una flor en el antiguo embarcadero de esclavos. Pero mi flor no rendía homenaje a ningún tatarabuelo traficado hace siglos. Yo no quería rememorar un pasado familiar, ni tampoco reivindicar una herencia racial o cultural. Mi homenaje era para Susy, la chica nigeriana que yo había podido comprar en la civilizada España del siglo XXI, poco tiempo atrás.

    Pero entre todas las emociones que me rodeaban, junto a aquella familia afroamericana, había una que ellos no podían sentir. Vergüenza. Vergüenza por el color de mi piel.

    Madrid, Febrero 2004
No puedo dar crédito. Acabo de regresar de África con las imágenes que abrirán el reportaje de TV que estoy preparando sobre mi libro, y me he encontrado con una situación inverosímil. Todavía falta una semana para que se publique “El año que trafiqué con mujeres”, y todas las televisiones del país están dedicando programas enteros a mi trabajo. Sin embargo nadie dice ni una palabra sobre Susy, ni sobre las niñas vírgenes que me vendía Mario Torres. Ninguno de los periodistas que veo en los platos de televisión menciona a Loveth, a Lara, a Dana ni a Andrea.

    No lo comprendo. Desde que encendí la televisión, en la habitación del hotel, no escucho más que disparates sobre mi y sobre mi trabajo. Hoy he vuelto a conectar el teléfono móvil, e inmediatamente he recibido docenas de llamadas telefónicas y mensajes, pretendiendo entrevistarme en torno “al libro sobre putas famosas” que dicen que he escrito…

    Debe ser un error. Quizás la publicación de mi trabajo, sobre las mafias del tráfico de seres humanos ha coincidido con la edición de otro libro que trate sobre el mundo rosa, y los compañeros de la prensa del corazón han confundido ambos títulos. Sin embargo la redactora del programa que me ha telefoneado hace unos minutos insistía una y otra vez, dando lugar a una conversación absurda.

    - ¿Pero usted no es Antonio Salas?
- Sí, soy yo.
- ¿Usted no es el que escribió “Diario de un skin”?
- Sí, lo soy.
- ¿Usted no acaba de publicar el libro “Las prostitutas famosas”?

    Creo que mi primera reacción ha sido amable y cordial. Le he explicado a mi compañera de profesión que probablemente su director se ha confundido. Que el libro que yo he escrito se titula “El año que trafiqué con mujeres” y todavía no ha salido a la venta. Y que, sin duda, ese otro libro; “Las prostitutas famosas”, debe ser obra de algún periodista del corazón, así que le sugerí que averiguase la editorial que lo había publicado, y se dirigiese a ella para localizar al verdadero autor. Ingenuo de mí. Después de recibir una docena de llamadas similares, empiezo a entender que ciertamente soy yo la persona que todos los redactores de magazines de España, están buscando desde hacía días. Me está tentando volver a África. Allí no pasan estas cosas.

    Madrid, Marzo 2004
Es mucho peor de lo que había imaginado. Se ha desatado una casa de brujas despiadada en el mundo rosa, y todos están utilizando mi libro como excusa para ejecutar sus venganzas personales. Tengo que asistir, impotente, a encendidos debates en todas las televisiones, donde afirman que Antonio Salas “ha escrito un libro sobre las prostitutas famosas, lleno de iniciales de actrices, modelos y presentadoras que ejercen la prostitución”. Me he puesto en contacto inmediatamente con la editorial, y me han explicado que El Mundo hizo una prepublicación hace unos días, mientras yo estaba en África, y ese ha sido el detonante de la polémica. Sin embargo le localizado en Internet ese artículo, y en el se deja muy claro que mi libro trata sobre las redes de la prostitución y las mafias, y que el asunto de las agencias de alto standig es solo una parte anecdótica del libro. Dos capítulos de 14. 36 páginas entre 400.

    Además, la responsable de prensa me ha garantizado que todos los redactores de televisión que han pedido un ejemplar del libro, antes de su publicación, lo han recibido. Se han enviado docenas de ejemplares a todas las cadenas. Y de hecho, en todos los platós de los programas sobre “el libro de las prostitutas famosas”, puedo ver ejemplares de mi libro en manos de los polemistas, que lo esgrimen como un arma arrojadiza. Pero ¿por qué no lo abren?. Ya sé que no todos los polemistas del corazón son licenciados en periodismo, ni siquiera licenciados. Pero según creo la tasa de alfabetización de adultos en España es casi del 100%. Entonces ¿Por qué no leen?

    Puedo entender que los contertulios de los programas rosa no necesitan saber de lo que hablan para hablar de algo, al fin y al cabo cuando menos se hable y mas se grite mejor, pero me sorprende e indigna que los presentadores de esos programas, y los periodistas del corazón, que si han estudiado ciencias de la información, no necesiten abrir el libro para juzgar su contenido. Y lo que es peor, para imaginar lo que debe decir. Pero lo que más me apena es ver como se está especulando sin piedad con la vida de muchas mujeres, argumentando que esas informaciones están sacadas de mi libro.

    Zaragoza, Marzo 2004
Lara es un cielo. Ha accedido a que le entreviste para el reportaje, contando su terrible historia ante las cámaras. Pero al regresar al hotel me encuentro nuevos ataques brutales y despiadados contra mi, por haber escrito un libro “sobre prostitutas famosas repleto de iniciales de presentadoras, actrices y modelos…”. Es delirante.

    En las 400 páginas del libro hay una inicial, porque preferí omitir el nombre que pronunció Priscila durante nuestra conversación, igual que preferí omitir la identidad real de todas las prostitutas que aparecen en mi libro. No creo que ninguna merezca más respeto, ni menos, que otra, cobre 30 o 30.000 euros por un servicio sexual. Sin embargo los ¿periodistas? siguen sin abrir el ejemplar del libro, que sin embargo si esgrimen en los platós como si fuese ese ficticio libro “sobre putas famosas lleno de iniciales” que se han inventado.

    Cobarde, miserable, oportunista, estafador, plagiador… cada día tengo que soportar más insultos, descalificaciones y ataques, por haber escrito un libro que no he escrito. Y desgraciadamente no puedo defenderme. Mi única defensa es mi trabajo, así que tendré que seguir apretando los dientes y aguantando esa crucifixión televisiva mientras continúo preparando mi reportaje. Sin embargo reconozco que me parece injusto que ni uno solo de los contertulios, polemistas y periodistas que está participando en programas monográfico sobre mi libro, se haya tomado la molestia de leerlo. Y sobretodo, después de haber pasado un año infiltrado en el movimiento nazi, después de convertirme en el periodista más odiado por los skinhead, después de pasar un año infiltrado en el infierno de las mafias de la prostitución, después de haber originado muchas investigaciones policiales e incluso detenciones de proxenetas, chulos y mafiosos, me frustra no poder salir a la luz pública para defenderme de todas esas acusaciones, porque se que si los nazis, los proxenetas y los traficantes descubriesen mi verdadera identidad, jamás podría volver a investigar como infiltrado. Así que solo puedo encajar los golpes y escuchar impotente todas esas estupideces.

    Sin embargo eso no es lo que más me duele. Arrastrados por la vorágine de conjeturas, ataques y absurdas invenciones que llenan las cadenas de televisión, en torno a mi, he comenzado a recibir durísimos mensajes de lectores de “Diario de un Skin”, retirándome su confianza, por “haber caído en el sensacionalismo barato y hacer un libro sobre famosas, sólo para ganar pasta. No lo habría esperado de ti. Ya no me puedo creer nada de lo que contabas de los skins…”.

    Eso si es duro. Es injusto. Me siento completamente impotente para detener esa avalancha imparable. Y sobretodo me siento mal porque los lectores de “Diario de un Skin” hayan podido pensar que todas esas patrañas que llenan las televisiones, acusándome de haber escrito un libro sobre famosas lleno de iniciales, son ciertas. Pero no puedo hacer nada.

    Madrid, Marzo 2004
He regresado a Madrid para ultimar la presentación del libro. Ana Míguez, presidenta de ALECRIN, el Comisario Jefe de Policía Carlos Botrán y la escritora Valerie Tasso, han aceptado presentar mi libro, ya que yo no puedo aparecer en publico por razones obvias (supongo que los traficantes descubiertos en mi investigación como Prince Sunny o Mario Torres estarían encantados de conocer mi identidad real). En el caso de Valerie Tasso, debo agradecérselo especialmente, ya que tendrá que sacar tiempo a su nuevo libro, “Paris la nuit”, para dedicárselo al mío.

    Me habría encantado poder asistir a la presentación, pero me han advertido que la investigación ha enfurecido a mucha gente, sobretodo a los de ANELA, y que están deseando echarme el guante. Sería demasiado peligroso acudir, incluso infiltrado en medio de los periodistas. Y ahora me alegro de no haberlo hecho. Por lo que me han explicado los presentadores del libro, la mayoría de las preguntas se dirigieron al controvertido tema de las famosas, y si estuviese en la sala es probable que perdiese la compostura. ¿Cómo puede estar todo el mundo especulando sobre esas iniciales, que ni siquiera aparecen en mi trabajo, y no dedicar ni un minuto al hecho de que yo pudiese negociar la compra de niñas vírgenes, de 13 años, para mi supuestos burdeles, en un restaurante madrileño en pleno año 2003? Es increíble, insólito e indignante.

    Y ha pesar de que hace días que el libro está en las librerías, los periodistas y polemistas continúan paseando ejemplares por los platós de televisión, sin decidirse a abrirlo y leer antes de hablar. Es una forma de periodismo que yo no conocía. En mi caso, cuando invito a un cantante a mis programas de radio o televisión, para hablar de su último disco, procuro escucharme el disco antes de hacerle la entrevista. Y si no, no hablo de su disco, y dirijo la entrevista hacia aspectos personales, biográficos, etc. Cuando yo invito a un escritor para hablar de su último libro, procuro leerme el libro, y si no no hablo del libro, sino de otras cosas… pero debo ser un bicho raro en este oficio.

    Mis compañeros continúan especulando sobre “El año que trafiqué con mujeres” en base a lo que dicen otros polemistas en otros programas, que a su vez se basan en lo que han dicho otros, que han recogido la opinión de unos terceros, que sólo repetían lo que habían oído que replicaban otros periodistas rosas, y así sucesivamente. Pero ninguno se decide al leer el libro del que todos están viviendo ahora con sus debates televisivos.

    Así que tengo que cerrar los puños y seguir aguantando, mientras termino de editar mi reportaje, y escuchar cosas como estas:

    “En este caso de la prostitución, si lo que hiciese es una investigación de mafias de la prostitución, mafias de trata de blancas, de inmigrantes esclavizadas, es una cosa. El morbo de decir fulana de tal, la famosa que sea, se ha dedicado a la prostitución me parece delicado. Me parece que es algo simplemente morboso.” Javier Sardá. “Crónicas Marcianas”, 04/03/2004

    “Esto es lo que yo critico al autor del libro que para vender un tema tan fuerte haya utilizado dos títulos del libro lanzando estas iniciales, me parece increíble.” Lidia Lozano. “A tu lado”, 10/03/04

    “A mi el libro de este chico, de Antonio Salas, que ya publicó en su día ‘Diario de un skin', me parece que es un libro que puede apuntar a una serie de señoritas que se han dedicado o se dedican a la prostitución, pero me parece un tanto cobarde y poco periodístico el no describir con nombre y apellido a las señoritas.” Carmen Hornillos. “Crónicas Marcianas”, 04/03/2004

    “En el libro, yo lo he leído por encima, porque ni lo voy a comprar… eso sí que es telebasura, no telebasura, escritura basura, porque yo siempre he dicho que para mi no hay telebasura, eso sí es telebasura, eso es escritura basura, eso sí es.” Malena Gracia. “Salsa Rosa”, 06/04/2004

    “Cada quien es dueño de su vida, sea verdad o mentira, y es una pena que haya gentuza por ahí todavía y se le dé importancia”. Ivonne Reyes. “Tarde a tarde”, 12/03/04

    “Es muy rollo Ana Rosa Quintana porque plagia los libros, el libro este lo ha plagiado del Dígame y el anterior lo ha leído de unas páginas hablando de las skingirls y de la música rock” Nuria Bermúdez. “Crónicas Marcianas”, 10/03/2004

    La lista es interminable. Lo paradójico es que mientras en el plató de “Salsa Rosa”, situado en la planta baja de Tele-5, Malena Gracia pedía a la audiencia que nadie comprase este libro, porque yo era un cobarde, miserable y mal nacido, que se había aprovechado de su fama para escribir un libro sin haber investigado nada (sic.), yo estaba en la sala de edición, situada justo encima del plató de “Salsa Rosa”, editando el reportaje de televisión con mi compañero Alfonso. Tengo que agradecer a Alfonso que me hiciese desestimar mi primer impulso de bajar al plató en directo para regalarle a Malena, y a tres o cuatro de los colaboradores del programa, un curso de alfabetización, para que aprendiesen a leer. Sin embargo también he de agradecer a Pepe Calabuig, al que conozco hace años, y en cuya revista he colaborado mucho tiempo, la lanza que rompió en mi favor. Pepe sabe como trabajo.

    Por lo menos en esa entrevista Malena Gracia reconoció que nunca había cobrado tanto dinero por acudir a un plató como para en esa ocasión. Tanto ella como otras muchas sacaron buena tajada de atacar mi libro de plató en plató. No me molesta. Al contrario. Al menos en esta ocasión no han tenido que acostarse con nadie para ganarse unos cientos de miles de euros.

    Aunque sin duda, el colmo del absurdo lo protagonizó Mar Saura, sintiéndose identificada en las iniciales del nombre que pronunció Priscila durante nuestra conversación, y que yo limité a las iniciales M. S. Las únicas que aparecen en el libro.

    Mar, furiosa al sentirse aludida por la historia de Priscila (ignoro si conoce personalmente a la exuberante rumana), dijo de mi en el programa de Alicia Senovilla : “Esto parte de la base de que sale un libro, que quiere dar publicidad gratuita, quiere despertar el morbo, lanza unas iniciales y acusa, sin dar ninguna prueba, sin nada. Se respalda diciendo que tiene periodismo de investigación. Yo diría que lo que es es periodismo de difamación. O iría más lejos y diría que lo que tiene es mucha cara y muy poca vergüenza, y lo que quiere es vender libros a costa de todo. Eso es ser un cobarde…”.

    Es verdad que no soy ningún valiente, aunque si se hubiese tomado la molestia en leer el libro en el que, según ella, se la menciona, tal vez habría cambiado sus declaraciones. Sin embargo, imagino que Maribel Saiz, Marta Sánchez, Maria José Santiago, o Doña Margarita Seisdedos compartirán la opinión de Mar Saura, aunque no tengo noticia de que ninguna de ellas haya emitido un comunicado desmarcándose del mundo de la prostitución por sentirse identificadas con las iniciales M. S.

    Respecto a las barbaridades que Bertín Osborne y otros amigos de Mar Saura soltaron en otros platós hablando de mí, prefiero olvidarlas. La ignorancia es muy audaz. Y supongo que se dejaron llevar por la vorágine de los acontecimientos. Aunque duele.

    Ha comenzado el rodaje de “Diario de un Skin”. A Tristán Ulloa le ha caído la cruz de hacer el papel de Antonio Salas en la ficción. Es una sensación extraña ver a alguien haciendo de ti para una película. Sobretodo porque los guionistas han exagerado mucho al personaje y me temo que yo no tengo mucho que ver con el Tiger88 que han imaginado para el film. Yo soy mucho peor persona. Lo divertido es escuchar las conversaciones de los componentes del equipo, sobre el autor del libro, sin que sepan que lo tienen al lado.

    Madrid, Marzo 2004
Debo corregir, querido diario, lo que pensaba. Aun existen periodistas que se leen un libro antes de opinar sobre él. Ya se que esto no debería sorprenderme, porque es el comportamiento lógico y natural, pero confieso que, en vista de los acontecimientos en los que me he visto envuelto, me sorprendió que Ana Rosa Quintana decidiese leerse “El año que trafique con mujeres” antes de dedicarle un programa. Fue la única que lo hizo.

    Durante estas semanas he sido invitado a asistir a todos los platos de televisión del país. Y decliné todas las invitaciones, en primer lugar por razones de seguridad, y en segundo porque lo único que le pedía al entrevistador es que se hubiese leído el libro antes de hablar de él. Ya se que es una condición muy exigente, y que quizás es pedir demasiado, sin embargo Ana Rosa Quintana lo hizo. Por eso he accedido a ir por primera vez un plató de televisión, para ser entrevistado, aunque extremando las medidas de seguridad: un coche con cristales tintados que entró en Antena3 por la puerta de atrás y sin pasar controles, una acceso directo al “set” del plató sin que ni el público, ni los colaboradores del programa pudiesen verme, y la condición de que Ana Rosa Quintana se mantuviese durante toda la entrevista al otro lado del biombo que nos separaba, para que en ningún momento ni siquiera ella pudiese verme el rostro.

    Por supuesto hablamos del capítulo de las “scorts” y las prostitutas de alto “standing” (mujeres muy sofisticadas, que hablan varios idiomas, que pueden poseer varias licenciaturas, y que acompañan a un político, un diplomático o un empresario millonario sin desentonar en ningún momento, cosa que no puede decirse de casi ninguna famosa), pero también hablamos de las mafias en las que me había infiltrado durante un año, de la compra de niñas vírgenes para mis burdeles, de las brutales historias humanas que hay detrás de cada prostituta, etc.

    Lo peor del día es que ha fallecido, asesinado en Haití, el reportero Ricardo Ortega. Conozco bien ese país ya que lo he recorrido en varias ocasiones, y puedo sentir la soledad y el miedo que ha tenido que sufrir en sus últimos momentos ese nuevo periodista muerto en acto de servicio. Lo de Couso sigue igual. Ojala Zapatero le eche más valor que Aznar y se haga justicia de una puta vez.

    Y esta noche, al regresar al hotel, ha ocurrido algo maravilloso. Hace un par de días que recibí el primer mail de Ana; una joven de 23 años, perteneciente a una muy, pero que muy buena familia de este país, que esta ejerciendo la prostitución. Se había comprado mi libro atraída por el capitulo que dedico a las universitarias españolas que, como ella, ejercen la prostitución, y empezó a leerlo anteayer. Supongo que debe sentirse muy mal, porque se nota que necesita hablar con alguien y ha pensado que yo la comprendería. Su historia es dura, como la de todas las prostitutas. Vivió un desengaño amoroso cruel, y decidió suicidarse. Afortunadamente la salvaron a tiempo. Pero solo salvaron su vida, no su esperanza, así que buscó otra forma de autodestrucción, y como Yola o Rosalía, escogió la prostitución… Telefoneó a un anuncio de un periódico, en el que se demandaban señoritas para agencias de compañía de elite, y mantuvo una entrevista con el propietario de 3 de esas agencias, que para colmo ha resultado ser un compañero periodista… me muerdo la lengua para no publicar su nombre como me pidió Ana…

    Respondí a su mail con toda la amabilidad que pude, diciéndole que, por supuesto, yo no iba a juzgarla, hiciese lo que hiciese, ya que tengo muchas amigas que ejercen o han ejercido la prostitución, e invitándola a que me diese su opinión sobre el libro cuando lo terminase. Pero ha ocurrido algo mucho mejor. Acabo de abrir su correo y todavía se me saltan las lágrimas: “No he ido a “trabajar” ni lo haré nunca más. Lo tenía muy claro cuando me desperté, si voy a autodestruirme que sea rápido, el tiempo que viva lo haré de manera digna, intentando sentirme lo “menos mal” posible conmigo”.

    La he contestado inmediatamente. Aun no puedo creer que mi libro haya podido ayudarla a cambiar su vida de esa forma, y a dejar de ejercer la prostitución. Ha sido como volver a vivir el momento en el que recibí el primer mensaje de un joven que abandonaba el movimiento nazi tras leerse “Diario de un skin”. Vuelvo a recuperar la esperanza. Ahora todos los insultos, amenazas y calumnias me parecen un precio bajo por este momento de orgullo y satisfacción. Ya no me importa lo que digan los Matamoros, Osborne, Sarda, Mar Saura o los demás. Ana ha decidido dejar la prostitución, y yo voy a bajar el minibar del hotel para celebrarlo.

    Madrid, Marzo 2004
Una terrible detonación me despertó bruscamente esta mañana en el hotel.

    Un brutal atentado terrorista ha masacrado Madrid. Ojala alguien se hubiese infiltrado en esa banda de criminales para poder alertar a 200 personas inocentes de que iba a producirse ese atroz asesinato en masa. Como en el 11-S queda claro que el “espionaje electrónico”, y la investigación “por satélite” no basta. La policía, el gobierno o alguien, tendría que haber colocado a un topo en el mundo del integrismo islámico hace tiempo, y quizás esto no habría ocurrido…

    Valencia, Marzo 2004-04-22
Debo haber hecho algo muy bueno en otra vida para merecer esto. Hoy he recibido otro mensaje de una joven que acaba de decidir dejar la prostitución tras leerse el libro. Creo que he aumentado dos tallas de lo henchido de orgullo que estoy:

    “… Me llamo ------- y tengo 20. Soy de Las palmas y me he leído tus libros, incluido este ultimo. Me parece un trabajo excelente el que haces y sobretodo me deja pasmada que una persona llegue a jugarse su vida para que toda España vea que el mundo no es color de rosa y sobretodo me parece indignante que un trabajo como el que haces en ese libro solamente se lea lo que da venta en las televisiones hoy en día, que es la parte rosa. Bueno, yo leyendo este libro me he dado cuenta de que lo que hago me va ha perseguir toda la vida y ahora que tengo 20 años he pensado que intentare lo mas posible, pues cambiar mi vida radicalmente e intentar ayudar a mis compañeras. Solo decir que me ha ayudado muchísimo poder ver que hay muchas chicas en todo el mundo viviendo lo que yo. Gracias de verdad. Te doy gracias por lo que has conseguido en mi vida”.

    ¿A quien coño puede importarle lo que digan en la prensa rosa recibiendo mensajes como este?

    En las televisiones continúan crucificándome: “cobarde, sensacionalista, pseudos-periodista, plagiador, oportunista, estafador, pésimo escritor, etc., etc., etc.”, pero ya no me importa. El mensaje de esas chicas, y ya van cuatro, pesan más que las opiniones de todos los contertulios y polemistas de este país. Pero lo mejor no es eso. Lo mejor es que Ana, la primera chica que me escribió para decirme que dejaba la prostitución tras leer mi libro, ha accedido a que le entreviste para el reportaje de televisión, y a repetir ante las cámaras lo que ya me ha contado a mi por mail y teléfono. Creo que su testimonio ayudará a otras muchas universitarias españolas que han decidido probar este mundo. Va a ser imposible resumir cuatrocientas páginas en un reportaje de una hora, pero hay que intentarlo.

    Sin embargo, cada día que pasa ocurren muchas cosas nuevas que también me gustaría contar; situaciones, anécdotas, o incluso nuevas prostitutas que estoy conociendo ahora, compañeras de mis amigas, que están dispuesta a contarme su historia. David y Pope, los cámaras que me acompañan en este viaje, están sorprendidos de que estas chicas, como Ana, confíen tanto en mi como para contar, ante una cámara de televisión, estas intimidades, sobretodo al pertenecer a tan buena familia.

    Por otro lado, cada día recibo más emails y cartas. Algunos de los lectores de “Diario de un skin” que hace unos días me acusaban, influenciados por el bulo trasmitido por todas las televisiones, de que mi libro era una sucesión de iniciales de famosas que se prostituían, me escriben ahora para disculparse, tras haber leído “El año que trafique con mujeres”. Y alguno de ellos, tan genial como Oscar O., me envía la crónica de una travesura fantástica, que le inspiró mi libro.

    Oscar se ha hecho pasar por el propietario de las fotos de una de las modelos internaciones, que el burdel Las Geishas utiliza en su página Web como reclamo, manipulando dichas fotos y presentándolas como imagen de una de sus supuestas meretrices…:

    “Hola Antonio, me he puesto en contacto con el club Geishas, alegando que la foto la que tenían puesta de una tal Karolina no es una chica cualquiera, sino de la revista Penthouse,y alegando que soy representante legal de ellos. Aparte de quitarla de la red a esa chica, me mandaron el mensaje a continuación.

    Un saludo fuerte y gracias por los buenos momentos que me brindas a mi y a los demás con tu buena lectura y me encantaría que me firmaras y dedicaras dos libros que he comprado, como podríamos hacer ????????????? mi móvil es -------------------, no soy de los malos o peligrosos, trabajo de escolta en el País Vasco y Navarra, tal vez te motive esto para escribir un nuevo libro acerca de esta gentuza que apoyan a los presos vascos ... no estaría mal, pero seria mal visto aquí, seguro. Un saludo y espero tus noticias, aunque tardes, pero mas vale tarde que nunca.”

    Y a continuación el travieso escolta me ha incluido el mensaje del responsable de la página Web del prostíbulo, anunciando la retirada inmediata de esa publicidad engañosa:

    From: "Jose Alberto"
CC: ,
Subject: Nota de Disculpa

Buenos días:

Data XXI, por medio de uno de nuestros clientes, ha recibido una notificación sobre la retirada de unas fotografías de una señorita del web site promocional de su local, por lo que nos ponemos en contacto con ustedes para pedirles disculpas en nombre de nuestro cliente y en el de la propia empresa.

Los derechos de dichas fotografías parecen pertenecer a Penthouse, por lo que hemos procedido a su inmediata retirada y a la redacción de este escrito de disculpa liberando a nuestro cliente de toda responsabilidad, pues las fotografías se recogieron de un web que anunciaba su material como "Libre de Derechos" y se utilizaron retocadas, sin que pudiera reconocerse el rostro de la persona fotografiada. Su uso fue de representación, nunca con ánimo de lucro o sacando provecho de las imágenes en sí, pues la actividad de nuestro cliente se aleja muy mucho de lo audiovisual.

Nuestras más sinceras disculpas y nuestro agradecimiento por el aviso de haber utilizado material con copyright.

Les agradeceríamos que nos avisaran de cualquier irregularidad o eventualidad que a ustedes les pareciese relevante, para evitar incurrir de nuevo en este lamentable error.

Agradecidos de nuevo por su atención a estas lineas de descargo, reiteramos las disculpas en nombre de nuestro cliente y el propio.

Atte. y a su disposición:
José Alberto de Torres, Director Creativo
detorres@dataxxi.com

    Algunas páginas Web de conocidos burdeles, como Las Geishas, en Madrid, o el célebre Help de Valencia (importante prostíbulo de ANELA) han tenido que modificar su página Web a raíz de la publicación de mi libro, y retirar su publicidad engañosa, sin embargo otros, como el Lady Erotik, de Málaga, o el madrileño Lady Mariam, continúan incluyendo fotos manipuladas de modelos extranjeras, haciéndolas pasar por prostitutas de lujo. Y aun tienen la caradura de añadir a la imagen manipulada la leyenda: “Foto Real”.

    Las Palmas de Gran Canaria, Marzo 2004
Parece ser que los responsables de ANELA están muy furiosos con mi libro, y al no encontrar nada que pueda ser querellable han decidido buscar cualquier otra forma de perjudicarme y desacreditarme. Por lo que ha dicho Jose Luis Roberto, el responsable de esa misión es Manuel N., abogado e inspector de policía, a la vez que responsable de ANELA y sus burdeles en Cataluña… Para que luego digan que la policía no tiene nada que ver en este negocio…

    Aunque lo único que ha hecho es recoger uno de los rumores sobre mi identidad, él que se inventó el periodista de El Correo Español, Luis Alfonso Gámez, creérselo y pasarlo a sus jefes, que lo repiten tal y como lo redactó Gamez. Comprendo ahora que la policía sea tan torpe, si estas son sus investigaciones, y que tengan que meterse a vivir de los burdeles, en lugar de detener terroristas… Parece que el inspector que me delató a los cabezas rapadas, no es la única vergüenza del cuerpo. Si realmente hubiese investigado mi trabajo, tal vez había descubierto que Dana, la rumana que me pedía que la comprase por 8.000 euros a su chulo, fue grabada por mi cámara oculta en el burdel de uno de los vocales de ANELA… Eso es lo que debería investigar un policía y no yo.

    De todas formas era de esperar. Este libro ha atacado seriamente los intereses económicos de muchas personas, y es lógico que estén deseando con todas sus fuerzas que me peguen un tiro. Pero eso son los gajes de este oficio. Lo que no sabía, hasta ayer, es que muchos de los periodistas (varones) que tanto atacan mi trabajo, son los mismos que cubrieron la noticia de la fundación de ANELA y su “política de puertas abiertas en los burdeles”. En otras palabras, que eran invitados a visitar los prostíbulos, para comprobar los excelentes servicios que allí se brindaban, e informar sobre la transparencia y naturalidad de esos negocios… Vamos, que la posibilidad de beber y follar gratis gana muchos adeptos para la causa de ANELA en las filas periodísticas. Así que no puedo reprocharles que esos mismos periodistas, cuyos polvos están subvencionados, intenten por todos los medios cerrar la boca del compañero que tanto está atacando el negocio de la prostitución que ellos, como puteros, también sustentan. Aunque todos, hasta ANELA, hayan tenido que aceptar públicamente que mi trabajo con personajes como Mario Torres o Prince Sunny, que en realidad no hacen más que proveer de carne fresca los burdeles españoles, “no ha estado mal del todo”.

    Pero es una pose hipócrita. Digo yo que a ningún propietario de un burdel le hace gracia que mentan en la cárcel a los traficantes que traen a España a las chicas que trabajarán en su burdel, porque a un periodista toca pelotas se le ocurre infiltrarse y grabarlos con cámara oculta… Normal que me odien tanto.

    Evidentemente enfurecer a los narcotraficantes mexicanos es peligroso, sin embargo creo que ese riesgo es compensado por el hecho de que la Fiscalía mexicana inicie una investigación oficial en torno al tráfico de menores con fines sexuales a raíz de mi libro.

    Y es que toda la prensa mexicana se ha hecho eco de la noticia en los últimos días. Así la recogía el “Nacional: Diario de Yucatán”, ya el pasado 17 de marzo:

    EXPLOTACION LABORAL Y PROSTITUCION INFANTIL
Investigan la venta de niñas


Preocupa en Chiapas el tráfico sexual con indígenas en Europa

El gobierno de Chiapas dio inicio a una línea de investigación para profundizar en el caso de la supuesta venta de mujeres indígenas menores de edad en Europa.

El secretario de Gobierno del estado, Rubén Velásquez López, expuso a la agencia de noticias Cimac que a partir de que se hiciera público en Europa el libro titulado “El año que trafiqué con mujeres”, en donde se habla de la venta de niñas y jóvenes indígenas, las autoridades decidieron iniciar las investigaciones.

El encargado de la política interna en el estado se negó a abundar en el caso y se limitó a decir que los resultados de las pesquisas se darán a conocer públicamente y que hasta el momento no tienen ninguna denuncia formal.

El Ilícito
Antonio Salas, pseudónimo del autor del libro, es un periodista que simuló ser un empresario interesado en involucrarse en la prostitución de mujeres, y bajo ese papel logró entrevistarse con un narcotraficante mexicano en Madrid, España, quien le ofreció venderle seis niñas chiapanecas en 125.000 dólares, una de regalo “porque ya no era virgen”.

“En un restaurante de Madrid las niñas chiapanecas son vendidas como una especie de fauna en peligro de extinción”, apunto el autor de esa obra literaria a una agencia internacional.

Denuncias
En la investigación, Salas usó una cámara escondida con la que sustenta su trabajo, que culmino en la publicación de su libro.

“El año que trafique con mujeres” se presentó hace 15 días en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, pero el escritor no acudió por razones de seguridad.

La información respecto a la venta de las indígenas chiapanecas apenas trascendió la semana pasada en Chiapas, pero a nivel nacional esta información se venía manejando hace días.”

    Naturalmente, el hecho de que el escándalo cruce las fronteras, implica nuevos riesgos. Puedo imaginar que los narcotraficantes mexicanos, compañeros de Mario Torres, estarán muy preocupados por saber que es lo que Torres pudo contarme sobre sus negocios, mientras negociábamos la compra de las niñas. Así que, por primera vez en toda mi vida, me he visto en la obligación de solicitar protección policial para mi familia. Afortunadamente es la Guardia Civil la que vigila la casa de mis padres. Después de mi experiencia con inspectores de policía al servicio de asociaciones de burdeles, o confidentes de los nazis, prefiero que sea la benemérita quien proteja a mi familia.

    Resulta paradójico que una asociación como ANELA, supuestamente interesada en combatir las mafias de la prostitución, prefiera contribuir en que los mexicanos o nigerianos me peguen un tiro, que en apoyar mi investigación sobre las mafias… y que un policía como Manuel N. haya sido el encargado de investigar sobre mi para divulgar mi identidad a nazis y proxenetas, aunque tan torpemente. Pero la intención es lo que cuenta. Es sospechoso…

    Paradójicamente D. José Luís Roberto, secretario general de ANELA y presidente del partido ultra España2000 impartirá una conferencia sobre prostitución y tráfico de mujeres el próximo 15 de abril, en la Universidad Carlos III de Madrid, “subvencionado por el Instituto de la Mujer ”. No deja de ser curioso. Intentaré asistir a esa conferencia, seguro que será interesante…

    Por otro lado he regresado a las islas para recoger un nuevo testimonio para el reportaje de TV, el de una joven rumana, de 19 años, que fue violada a los 6 años por su propio padre, y que terminó cayendo en manos de las mafias. Según explicó ante nuestras cámaras, llegó traficada a España, y después de varios meses de torturas en un burdel escapó una noche con lo puesto. Pasó dos semanas sin dinero, sin comida, durmiendo en un parque, hasta que no le quedó más remedio que volver a prostituirse para poder comer. Es sorprendente que, a pesar de las docenas y docenas de historias similares que he recogido durante esta investigación, todavía me impresionan estos relatos. Y me indigna que la prensa considere más importante el morbo de las rameras famosas, que estas brutales historias humanas.

    Madrid, Marzo 2004
Trabajamos contra reloj para concluir los reportajes de TV antes de salir para Palestina. Me estoy levantando todos los días a las 5 de la madrugada y no salgo antes de la 1 de la mañana de la tele, pero quiero terminar cuanto antes con esta historia, que me esta afectando más de lo que esperaba. Hay otros muchos temas que investigar.

    Finalmente elaboraré dos reportajes de TV ya que hay demasiado material para uno. Un año de investigación supone mucha, mucha información. Y aun así creo que apenas tendremos tiempo, en dos horas, para esbozar algo tan complejo y profundo como el problema de la prostitución y las mafias del tráfico de mujeres.

    Cada vez recibo más cartas y emails de lo les lectores, y algunos son profundamente conmovedores. Como el de Marcelino C., un ex putero reconvertido.

    "Quisiera expresarle mi mas sincera enhorabuena por sus libros,"diario de un skin" y "el año que trafique con mujeres". “A mi personalmente me han parecido una perfecta labor de investigación. De hecho,"El año en que trafique con mujeres", me ha hecho sentir vergüenza de mi mismo, pues hace unos años, a Dios gracias, unos cuantos ya, yo era asiduo, dentro de mis posibilidades, de los clubes, y como relata en su libro, también me creía un "semental, ahora me doy cuenta de que lo que era no era otra cosa que un gilipollas, con perdón. Sin mas reciba un cordial saludo, y buena suerte.”

    Han sido muchos los lectores varones, sobretodo chicos jóvenes, que me han escrito para compartir conmigo su cambio de parecer en torno el consumo de prostitución. Lo siento por los dueños de los burdeles, con o sin placa de ANELA, que van a perder sus beneficios. Y cuantos más lectores de mis libros dejen de acudir a esos prostíbulos, más dinero perderán… Mejor dicho, me retracto. No lo siento.

    Lo que si siento es el dolor y la necesidad que viven todas esas mujeres que llegan a plantearse la prostitución como la única salida posible. Por eso me enorgullece tanto cada nuevo email y cada nueva carta que recibo, de una mujer que ha dejado de ejercer la prostitución tras leerse “El año que trafique con mujeres”. O las mujeres que, como Vicki T., un ama de casa gaditana, me escribieron para decirme que mi libro las “pillo justo a tiempo”:

    “… Yo llevo varios meses pensando en la posibilidad de meterme en ese mundo porque estoy pasando unos apuros económicos importantes y cuando leo los anuncios en la prensa que dicen: “casada en apuros…”, “estudiante con apuros…”, etc., pienso: “Si ellas pueden solucionar sus problemas económicos así, ¿Por qué yo no puedo?. Pero ahora, después de leer tu libro, la verdad es que me ha entrado algo de miedo. Miedo de caer en una de esas redes y que me alejen de todo lo que quiero; sobretodo de mi pequeño hijo que tan sólo tiene un año y nueve meses. No podría soportar vivir alejada de él. Es más, es que a punto estuve de llamar a una de las casas que citas en tu libro… Así que ya ves. Puedes presumir de que gracias a tu libro, creo que no me voy a meter en este mundo…”

    Y presumo. Por supuesto que si. Como presumo del cariño que recibo de los lectores, conscientes de la presión psicológica de este trabajo, que me trasmiten todo su apoyo.

    Y presumo también del odio de los traficantes, proxenetas, chulos, “honrados empresarios” y puteros, que se sienten tan afectados por mi investigación. Muchos periodistas y contertulios televisivos intentan ahora revelar mi identidad, supongo que con la esperanza de que, desvelando quien soy, los narcos mexicanos, los traficantes africanos, o los mafiosos rumanos a los que he puesto en manos de la policía tras mi investigación, les hagan el trabajo sucio. Y esta vez que la bala no solo me roce.

    Claro que después de recibir mensajes como este, como no van a cabrearse los empresarios del sexo, si por mi culpa empiezan a perder clientes:

    Para: "antonio salas" antoniodavidsalas@yahoo.es
Asunto: Que Dios le bendiga
Fecha:

Estimado Toni:
Acabo de terminar su libro sobre la prostitución;estoy impresionado,muy impresionado.

Tengo 28 años y he estado por lo menos con 40 prostitutas(todas en la Casa de Campo).Le aseguro que antes de leer su libro,veia la prostitucion de otra manera.Hoy,le puedo jurar por la salud de mi madre, que nunca me volveré a ir de putas.Los testimonios que ha recogido me han dejado planchado;espero que el Señor me perdone alguna vez. Sólo queria decirle que su tarea (con los skins y con el trafico de mujeres)ha sido sobresaliente,y valiosa,de eso no le quepa la menor duda.

Le deseo lo mejor.Gracias,amigo.

    Por cosas como esta el odio y las rabia que inspiro a los que viven de las prostitutas ha llegado a tales extremos, que en solo dos días he escuchado ya cuatro supuestas “identidades reales” de Antonio Salas… Mientras en Prado del Rey insistían en que mi nombre real es Roberto, y soy un redactor del Mundo TV, los propietarios de burdeles del norte afirmaban que soy un periodista coruñés propietario de tres burdeles clandestinos (?). Al día siguiente, casualmente, y justo al mismo tiempo que Nuria Bermúdez se empeñaba, foto en mano, y desde el plató de Crónicas Marcianas, en “desvelar” que soy un estafador “que se hizo conocido hace unos años por decir que había hecho el amor con una extraterrestre” (?), los comentaristas del corazón del programa de Jordi González, aseguraban que en realidad soy una conocida escritora afincada en Barcelona “que ha firmado con un pseudónimo masculino para despistar…” Alucinante.

    Por supuesto ninguno de ellos lleva razón, y lo peor es que lo saben. De hecho se limiten a repetir la supuesta identidad real de Antonio Salas que han leído u oído a terceros, sin que ninguno se haya molestado en pedir ni una prueba concreta sobre tales identidades reales. Igual que cuando se insistían en que este trabajo era “un libro de prostitutas famosas lleno de iniciales”. Todos decían lo mismo que habían oído a otros, sin que nadie aportase pruebas de nada. Y gracias a ese caos puedo continuar haciendo mi trabajo. Sin embargo se me ocurre que hay que ser muy hijo de puta para intentar revelar la identidad de un periodista amenazado de muerte por los skinhead y por las mafias de la prostitución, solo por arañar un minuto de audiencia. Espero que Miguel Ejerza “el Lobo” nunca sea víctima de estas especulaciones homicidas.

    Además me consta que alguno de esos “verdaderos antonios salas” lo está pasando ciertamente mal, aterrorizado porque los nazis o los proxenetas puedan creer a esos “periodistas” o polemistas infames, y dirigir contra ellos el odio que sienten contra mi. Espero que eso no ocurra, aunque reconozco que al menos dos de esos “verdaderos antonios salas” son tipos que no me caen bien, ni apruebo lo que hacen.

    Jesusalem, Abril 2004
El primero de los reportajes sobre “El año que trafiqué con mujeres”, emitido el 19 de abril, ha sido un éxito inesperado. Un 27,6% de audiencia. Casi cuatro millones y medio de espectadores. Lo que prueba que fuera del mundo del corazón y la telemierda, es posible hacer productos periodísticos de calidad, y con audiencia. Aunque eso implique mucho más trabajo y esfuerzo, que sentarse en una mesa para discutir sobre la vida sexual de la Pantoja …

    Y algunos de mis compañeros, periodistas de investigación en el formato de infiltración con cámara oculta, lo saben. Porque es mucho más fácil dedicarse a cotillear sobre la vida sexual de los famosos, sustituyendo la peluquería del barrio por un plató de televisión, que hacer periodismo de investigación. Hoy mismo, mientras me encuentro a miles de kilómetros de España, he recibido un montón de emails y llamadas telefónicas preguntándome si yo soy el periodista que ha sufrido una feroz paliza, al ser descubierto en la red de prostitución infantil donde intentaba meter su cámara oculta. No soy yo, pero casi puedo sentir en carne propia el dolor de ese colega. El titular de El Mundo Digital no podía ser más tristemente elocuente: “Investigaba la prostitución de menores. DETENIDAS TRES PERSONAS POR DAR UNA PALIZA A UN PERIODISTA QUE HACIA UN REPORTAJE CON CAMARA OCULTA...”.

    Este trabajo continua siendo muy estresante, pero que las palabras escritas en un libro puedan invitar a docenas de jóvenes a dejar el movimiento nazi, como ocurrió con “Diario de un skin”; o puedan convencer a un grupo de mujeres para dejar de ejercer la prostitución, o incluso seducir a muchos hombres para dejar de consumirla, compensa de todos los riesgos. Y demuestra una vez más que no es necesaria la violencia para cambiar las cosas. Desde esta ciudad Palestina, eje de tanto odio y muerte, me parece más que nunca que la pluma pude más que la espada.

© Antonio Salas, 2003 | © Ediciones Temas de Hoy, S.A. (T.H.), 2003 | Diseño: QVROBA Studios
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