Entré en el todoterreno y me acomodé en el asiento trasero derecho, justo detrás del copiloto, dispuesto a que me llevasen a un lugar desconocido, para iniciar mi adiestramiento de combate antes de regresar a Palestina. En cuanto me senté pisé algo matalico. Al bajar la mirada me encontré un montón de cargadores de Kal...ashnikov y el cañon de un subfusil de asalto Uzzi asomando bajo el asiento. No me lo esperaba, y no llevaba la cámara oculta preparada, así que utilicé el teléfono movil para grabar las armas, mientras el Coronel explicaba como realizar correctamente una detonación explosiva. De lo contrario nadie iba a creerme... ("El Palestino", página 471...)

