
En mi muro de Facebook (http://www.facebook.com/diariodeunskin), Aitor acaba de preguntarme mi opinión sobre un excelente reportaje de Tatiana Manrique, publicado recientemente por el diario ABC, en torno a las universitarias españolas que "libremente" deciden ejercer la prostitución: http://www.abc.es/20120528/sociedad/abci-prostitutas-universitarias-lujo-201205280842.html
En realidad, en "El año que trafiqué con mujeres", dediqué un capítulo entero, el capitulo 9 (pag. 236 a 253), a las estudiantes y universitarias españolas que conocí durante ese año.
Las cosas han cambiado, para peor, con la crisis económica. Para mejor, desde el punto de vista de los proxenetas, que ahora encuentran con mucha mayor facilidad jóvenes españolas dispuestas a combatir la crisis comerciando con su cuerpo, e implícitamente, llenando las arcas de los empresarios del sexo.

Coincidiendo con la provocativa pregunta de Aitor, recibí dos cartas de un lector catalán de mis libros. Y creo que mi respuesta a M. (supongo que agradecerá que mantengamos discretamente su anonimato) es perfectamente válida para Aitor, y para todos los que me preguntan, si ha cambiado en algo mi opinión sobre la prostitución en los años que han transcurrido desde que se publicó "El año que trafiqué con mujeres". Estoy seguro de que muchos miles de jóvenes españoles se verán reflejados en el testimonio y los argumentos de M. A pesar del tiempo transcurrido todavía recibo, con cierta frecuencia, cartas y emails muy similares a los de M., de jóvenes espaloles consumidores de prostitución, que me plantean cosas muy parecidas. Por eso creo que es útil su publicación...
CARTA 1
Hola Antonio, soy M. de Barcelona y recientemente he leído tu libro sobre la prostitución en España (compré también el del palestino que aún no he empezado) y me gustaría compartir contigo mi experiencia y opinión.
Yo he sido / soy putero y reconozco que no me siento orgulloso de ello, pero comparto parte de tus opiniones y parte de las opiniones de ANELA. En fin, digamos que encajo bastante bien con el perfil de usuario de la Casa de Campo según el estudio que destacas en tu libro (chico, entre 30 y 40, coche medio, duración de 5 minutos... hay días que más y otros que incluso menos!) y te voy a contar mi patética y absurda vida sexual: a pesar de ser una hombre digamos que físicamente normal y con una vida social aceptable siempre he tenido un miedo extraño al sexo con las mujeres... o mejor dicho, una timidez bloqueante que si bien me permitía hablar distraidamente con las chicas... si tenía algún pensamiento o intención de apareamiento se iba el 'distraidamente', el hablar y el todo y me quedaba gilipollas... es verdad también que seguramente pasaron muchos años en que no tenía quizá el apetito sexual muy desarrollado de forma que tampoco me era traumático mantener mi virginidad... (onanismo a parte).
El caso es que entrado en los 30s seguía virgen y empecé a preocuparme (no se si por llamada de padre, si por influencias sociales, por la muerte de mi madre, figura femenina por excelencia hasta entonces... no se), en ese momento yo anímicamente estaba también en una época mala... restructuración familiar, problemas laborales, el tema de pareja enfatizado con el tiempo... no le puedes ir a una chica de 30 años y soltarle que eres virgen y que te enseñe como funciona esto porqué tu follabilidad se va al carajo! y como amigo guai, pero como amante mejor se busca a otro. El caso, tras meses de pensar y repensar acabé decidiendo acudir a una profesional, eso sí, sabiendo que era un mundo oscuro, quería ir a un lugar más o menos fiable.. y tras navegar por varias webs, acabé en una agencia de Escorts de Barcelona, digamos que es de lo más tirado en escorts, yo soy informático (todo encaja) y mi sueldo no me permite contratar a famosas, de hecho los 150€/hora era excesivo para mi sueldo, pero la ocasión se lo merecía ¡iba a intimar con una mujer por 1a vez!
Era tan sabido de esos lugares como tu la primera vez, pero yo no iba de infiltrado sino de putero, y tras el desfile y correspondiente pregunta de ¿Cual te quedas? pues fue muy violento, la verdad, y raro... ante la prisa elegí la más guapa (normal, supongo). Fue una experiencia chunga y difícil de explicar... es verdad que fui egoísta... había venido a lo que había venido y por testarudo no iba a salir de allí sin eso (más aún siendo la 3a vez que me acercaba a esa puerta sin atreverme a entrar antes), pero la chica no diré que no fuera cariñosa e hiciera su papel... pero se notaba que o tenía tanta experiencia como yo en ese mundo o no le apetecía 0 hacer el paripé, es verdad que cuando le conté que era virgen: flipó y dijo que "eso lo decís todos y luego os pasáis el día aquí, por lo que me han dicho" (ese por lo que me han dicho... sonaba a tanta experiencia como yo). 
El caso, ella se puso en plan maestra desmotivada, y me mostró lo que era el coño y las partes sensibles de este... luego se subió encima mio e hizo lo que sabía... me preguntó si quería probar yo y cambiamos... bueno, todo esto te sobra ¿verdad? Sigo, salí de allí con un sabor agridulce, mejor dicho, bipolar: mi polla estaba contenta pero mi conciencia no acababa de estar al mismo nivel.... No se si, porqué soy científico y no puedo generalizar con un solo caso, o porqué la polla del hombre decide más que su conciencia... pero volví un mes después con la idea de una chica que había visto en la web en mi "investigación" y que estuvo también en el desfile, y me había parecido simpática pero de cara la otra era mucho más guapa. Esta segunda experiencia en el fondo fué terrible para mi, la chica era catalana y de edad no mucho más joven que yo (o eso decía, pero aparentaba serlo también) lo cual facilitó que se estableciera un buen rollete (nunca he sabido hasta que punto era sincero o profesional) y dijo estar allí voluntariamente para ganarse una pasta y que ella no vivía allí como las otras (evidentemente, uno se lo cree pero con la dudas) hablamos, reímos, ella se entregó yo me entregué... y esa vez salí de allí con la conciencia al mismo alto nivel que la polla, pero fué el colocón de heroína que me iba a enganchar al mundo del sexo. Volvía cada mes, ahora me ahorraba los incómodos desfiles, preguntaba por ella y fin del problema... pero empecé a sentir una fascinación e incomodidad por la dualidad de ese mundo: mis ánimos mejoraron y me dieron fuerza para afrontar otros problemas de manera más positiva y práctica, pero a su vez yo estaba delinquiendo, como demás personas semi importantes que pasaban por allí y luego aparecían en televisión o en los diarios normalmente. En ese momento yo vi claro que teníamos un problema social. Para mi, esas chicas hacían un trabajo social/espiritual de primer nivel... mi psicólogo no había conseguido la cuarta parte de éxito en 3 sesiones que esa chica en 1! Y yo pagaba a esa chica una cantidad por hora que muchos trabajadores quisiéramos cobrar por día! Es verdad que su trabajo es más difícil que otros, pero también es verdad que los conceptos de dignidad y honor son relativos y culturales (lo de poner la otra mejilla, para las culturas guerreras es una humillación pero para nuestro sagrado Cristo es algo digno).. el caso es que a mi entender si a una no le importa follar por dinero que folle por dinero! 
Sobre los análisis psicológicos de las prostitutas veo un importante inconveniente, no creo que se hayan hecho estudios sobre prostitutas que no vivan en un entorno hostil e hipócrita que las obligue a esconder su profesión al mismo tiempo que las demanda cada noche hasta agotarlas. sinceramente creo que eso es uno de los factores que más desgastan psicológicamente a una mujer pública... y aquí viene lo que yo comparto con ANELA: soy partidario de dar marco legal a este negocio, pero lo primero que va en ese marco legal es el "no vale todo", cada chica ofrece lo que está dispuesta a hacer (al igual que en chicos hay gustos raros, también los tienen ellas, las chicas han dejado de ser la cenicienta de Disney, si es que lo han sido alguna vez) unas ofrecerán el culo y si una no quiere que le den por culo... pues es un NO y punto, y el no cumplir esa norma es una violación o por lo menos agresión y debe ser castigado. Evidentemente, si es un trabajo legal, todas deben tener permiso de trabajo y edad mínima de 21 años... (esa pondría yo en esta profesión) con eso se evitarían las mafias menos sofisticadas y con las mejoras de seguridad y bienestar también mejoran las condiciones de trabajo... aun así es verdad que no se acabaría al 100% con la explotación... pero cuanta de la ropa que compramos no podemos asegurar que no se ha hecho con manos de niños que han abandonado el juego y el aprendizaje para coser unos tejanos, o un balón que se vende en el Corte Inglés.
Sobre lo que dices de que mi hermana o hija trabajara de puta... si se cumplieran las condiciones de seguridad que yo exigiría, sinceramente no me importaría, pero me aseguraría que está capacitada para serlo, quiero decir, que hay muchas profesiones que requieren un temple especial o que a mi no me gustan: comercial, broker, agente de seguros, televenta de teleoperadora, especialista de cine, policía, es más tu mismo trabajo.. a pesar de que realices una importantísima tarea social y te admiro por tus cojones, yo quisiera saber que mi hermana está capacitada psicológica y físicamente antes de meterse en tal berenjenal, tu sabes bien que meterse en el personaje de un Skins o de un traficante, tiene también sus malos momentos, estoy seguro que debiste decir e incluso hacer cosas que te asquearon, pasaste por momentos muy peligrosos, pero aún así, después de estos casos te metiste a terrorista!! hay muy buenos periodistas y que creen fielmente en la grandeza de vuestra profesión que nunca serían capaces de hacer lo mismo que tu, y no por eso creo que deban ser desmerecidos, y menos aún debamos impedirte a ti que sigas con tus loables trabajos... pero es de reconocer que puede sorprender a muchos que te juegues el tipo tantas veces por amor a la información.
Para terminar, yo creo en el “Vive y deja vivir” y creo que las tías pueden seguir ejerciendo de putas y los puteros de puteros pero lo más importante es que se garantice que se hace todo con el respeto que merecen las personas y sobre los beneficios... pues chica y agencia deben poder negociar al mismo nivel. Y los clubs de alterne no deberían existir, solamente los hoteles que se alquilan habitaciones por horas o las agencias con habitaciones propias solo para uso del servicio. 
Aún asi, comparto que la mayoría de hombre somos tristemente simples, de hecho yo sigo enganchado (para no decir enamorado) a la chica catalana, sabiendo que tarde o temprano voy a lamentarlo, pero así estamos, ella ha dejado la agencia y ahora es freelance y lo que pago yo es lo que gana ella, nadie le quita una parte injusta, y una de las cosas que más me excita de las mesalinas libres es que tienen la capacidad de gobernar a los hombres que nos gobiernan!!
Esta es mi historia y mi opinión. Sigue así, mostrando lo que no se ve
saludos cordiales,
M.

CARTA 2
Hola, soy M. otra vez el putero catalán de sexualidad patética y escribo esta segunda carta para comentar mis pequeños cambios de opinión.
Recientemente la chica catalana que conocí en el mundo de la prostitución ha preferido dejar de verme por los recuerdos que le traigo, esto me he acabado de hacerme asumir que estaba enamorado y mi corazón se negaba a ver lo que mi cerebro intuía: que por mucho “jiji-jaja”, yo no era nada más que un muñeco para ella, me gustaría decir mi amiga, pero realmente en estos momentos toda nuestra “relación” se ha desvanecido en la falsedad y ya no se que había de verdad en lo que pensaba de ella y que era ficción.
Me leí el libro de Alejandra Duque (La agenda de Virginia) y entiendo mejor lo que debería pensar/sentir “mi amiga” y me siento mal por haberla utilizado para satisfacer mis necesidades. Mi amor, por ella aunque al final acabó en nada, duró lo que duró y a mi me fue bien psicológicamente y como experiencia, en cierto modo fue como una novia que ahora tengo que olvidar porqué me ha dejado... aunque me ha dejado con rencor y eso me hace sentir mal, realmente yo no quería dañarla e intenté minimizar esos daños, solo deseo que ella sea consciente de que no era mi intención. 
Fui un bobo, me creí muchas cosas que debería haber intuido, pero el amor es ciego y no ve una pared aunque mida 1800metros de alto. Pero a pesar de ello sigo pensando en lo mismo que dije... creo en e derecho de poder ejercer la prostitución con total libertad pero sin lucro para otros, de forma que al entrar en este mundo se sea “consciente” que el “juego” no es fácil y no está excento de riesgos, pero por otro lado tiene también virtudes (y no solo las económicas). También quiero que los puteros tengamos más transparencia al elegir, yo sinceramente pensé que la agencia a la que fuí era de las mas decentes de BCN, luego me he enterado que no trataba a sus trabajadoras como yo hubiera deseado. Eso si, yo creo que las putas (y me gusta usar esta palabra para hablar bien de ellas) merecen más respeto, no solo del que tienen, sino también del que tienen otros gremios más prestigiosos y más dañinos como los ricos especuladores. Realmente me hubiera gustado conversar con ella en una relación libre, en que yo no fuera un cliente y ella una trabajadora, pues como dices en tu libro desde el momento en que mantuve una relación sexual con ella perdí todo su posible respeto... pero de no ser así nunca la hubiera conocido (paradojas de la vida).
Tras el año y medio en este mundo creo haber ya perdido el pánico a las mujeres y sentirme capaz de intentar ligar con chicas normales, aunque tengo cierta adicción al sexo que si recaigo intentaré que sea con trato directo con chicas libres e independientes (cosa que nunca puedo llegar a saber bien). No pienso volver a la Vie En Rose ni a otras del estilo o peores, es la única cosa que estoy seguro que me dijo ella sinceramente así que debo seguir su consejo, es lo único que puedo hacer “por ella” y su recuerdo.
Por cierto, creo que conoces a la chica esta, es más, siendo ella de empresariales y tu un infiltrador nato, me gustaría que tu nuevo libro fuera sobre el mundo financiero y ella hubiera colaborado (yo hubiera elegido ese mundo para mi próxima infiltración), quién sabe, quizá estés leiendo este email desde un buffet de Wall Street, jejejeje.
Te daría un abrazo, pero quizá no sea bien recibido por tu parte de alguien como yo. Así que dejemoslo en un cordial apretón de manos ;-)
Por cierto estoy a mitad del Palestino... ¡¡Olé tus huevos!!! Este lo comentaré en otro email dedicado cuando termine.
Saludos,
M.

RESPUESTA A M.
Ante todo te pido perdón por haber tardado tanto en responder. Yo intento contestar todos los mails que recibo, pero a veces, como ahora con la nueva investigación, paso tanto tiempo fuera, que se me acumulan cientos de correos y es inevitable tardar algún tiempo en responder. Pero es que, además en tu caso, lo he intentado varias veces, y creo que tus dos cartas merecían mucho más tiempo y atención, que un simple párrafo agradeciéndote tu amabilidad por escribirme.
Estoy más acostumbrado al odio, los insultos y las amenazas, que a recibir mensajes tan sinceros y valientes como el tuyo. Y te aseguro que me han conmovido profundamente ambas cartas. Me recuerdan a mi mismo al principio de la investigación. Yo también creía que las patrañas de ANELA tenían una cierta razón de ser. Y que la solución a la prostitución era que las chicas fuesen libres de escoger... pero después de la infiltración, y sobre todo después de la nueva investigación en la que llevo metido los últimos 3 años, ya no opino igual. Soy profundamente abolicionista, aun sabiendo que tal pretensión es utópica.
Yo no soy demasiado inteligente, ni tampoco soy un experto en el tema. No soy sociólogo, ni psicólogo, ni tampoco soy una activista feminista. Solo soy un periodista mediocre que tiene, como único referente para formarse una opinión, su experiencia personal. Pero de eso, de experiencia personal, tengo toneladas...
Creo que tu y yo coincidiremos en la profunda y repugnante hipocresía social que existe sobre el tema de la prostitución. Todos y todas prefieren mirar hacia otro lado, y eludir el problema, porque todos y todas sabemos que ha existido y existirá siempre. Igual que la corrupción, las guerras o la violencia. Son cánceres sociales que llevamos incrustados en nuestros genes como especie desde el principio de los tiempos.
Y coincidiremos también en la satanización de la prostituta. El mayor insulto que se le puede decir a una mujer, continua siendo "puta", y a un hombre "hijo de puta". Y eso, me temo, no cambiará a corto plazo.
Entiendo que tu primera impresión, como usuario de la prostitución, sea esa. Parece razonable. Eliminar a los intermediarios, y que la prostituta sea directamente la única beneficiaria de su "trabajo". Eliminando la figura del proxeneta parece que solucionamos el problema de la trata ¿no? Pues en mi experiencia, la respuesta es no. A pesar de que la crisis económica ha hecho que el número de españolas, obviamente no traficadas, que llegan a los burdeles se multiplique, el porcentaje sigue siendo ridículo.
Más del 90% de las mujeres prostituidas en Europa continúan siendo extranjeras. Podríamos eliminar ese 90% y quedarnos solo con el 10% de nacionales, para atender a los millones de puteros, y problema resuelto ¿no?. Obviamente esas chicas se harían millonarias... aunque no les serviría de mucho, porque para atender a los cientos de miles de españoles que cada noche consumen prostitución, deberían "trabajar" 25 horas al día, y no iban a tener mucho tiempo de disfrutar de sus ganancias. Además, los problemas fisiológicos y ginecológicos asociados a la prostitución, se les multiplicarían de forma proporcional a los ingresos. Por no hablar de los verdaderamente serios, que son de tipo social y psicológico. 
La pretensión de ANELA, de que las prostitutas coticen a la seguridad social, y establezcan un epígrafe en Hacienda: “de profesión Puta", es una estupidez. El 99% de las prostitutas, españolas o no, ocultan a todos su doble vida. Y no me las imagino solicitando el impreso para su declaración fiscal, con la figura "Profesional del Sexo". Pero eso es lo de menos. El resentimiento hacia los hombres, que terminan desarrollando todas ellas tarde o temprano, implica que la inmensa mayoría considere una payasada, la pretensión de que, tras tragarse nuestras babas, sudor, y esperma, encima tangan que pagar un porcentaje de sus honorarios a la sociedad que las humilla a diario... Lo dicho, en mi humilde opinión esa pretensión solo es un nuevo intento de los profesionales, y usuarios, de locales de alterne, por dignificar la humillación. Aún a riesgo de que sean un inspector de hacienda, te confieso que me parece muy bien que ellas lo cobren todo en negro... y más que deberían cobrar. Y a ti te extraña que tu amiga mintiese… ¿Te imaginas lo que ha tenido que pasar con cada uno de los 5, o 10 clientes que habían estado con ella antes y después que tú? ¿Crees que realmente ella ve a alguno de ellos como diferente a los demás en ese contexto vital?
¿Que nos queda pues? ¿Nacionalizar a las extranjeras traficadas como única forma de atender la demanda? Tampoco es viable. Ni social, ni fiscal ni moralmente. En Mauritania, uno de los últimos países donde se abolió legalmente la esclavitud, muchos "anelos" argumentaban, y doy fe de que es cierto, que en pleno siglo XX los esclavos de los grandes señores feudales del desierto, vivían mucho mejor que los miembros de muchas tribus del Sahara, que se morían de hambre y miseria en el desierto. E incluso, me consta, muchos esclavos defendían su derecho a escoger esa vida, que les permitían sobrevivir en las grandes urbes, como Nouadhibou o Noakchot, mientras sus amigos o familia se morían de hambre en las aldeas perdidas del desierto. Libres, pero en la miseria... ¿Justifica eso la regularización de la esclavitud?
Ni las adolescentes más atrevidas, ni las empresarias más sofisticadas, ni las madres de familia mas recatadas, ni las profesionales más audaces e indepenientes... ninguna mujer sabe realmente lo que nos gusta sexualmente a los hombres... Solo las prostitutas conocen nuestros deseos. Porque tú y yo sabemos que solo con una profesional, a la que has pagado por su tiempo, te crees en derecho de exigir la realización de tus fantasías más íntimas e inconfesables ¿verdad? Es lógico. Pagas por lo que buscas. Y la necesaria renovación de la industria del porno en Occidente, que debe reinventarse cada año para conseguir nuevos estímulos en sus consumidores, ha terminado por multiplicar en variedad y perversión, las fantasías sexuales de los puteros. Queremos imitar lo que vemos y nos excita… Tal vez no sea tu caso, pero te prometo que las cosas que tienen que ver y soportar las prostitutas, cada día, termina por minar su fe en el género masculino, y ponen a prueba su equilibrio psicológico. Pero cuando entran en ese mundo, es muy difícil salir. E imposible hacerlo indemne.
Han pasado muchos años desde que escribí "El año que trafiqué con mujeres", y tengo la perspectiva del tiempo. Y he visto como muchas de mis amigas, que habían dejado ese mundo, siguen lastrando el estigma social de ser "putas". Porque si han conseguido ocultar a todos su pasado, viven con el miedo permanente a que padres, novios, hijos o vecinos descubran algún día su gran secreto. Imagina lo que ocurre cada vez que se cruzan con un antiguo cliente por la calle y observan su sonrisa irónica y burlona. Algunos incluso tienen la desfachatez de abordarlas, años después, y solicitarles un francés rápido… por los “buenos tiempos”. Te hablo de casos reales que conozco.
Y las otras, si han tenido las agallas de confesarlo a un ser querido, ¿adivinas cual es la primera palabra que les lanzan a la cara en la primer discusión de pareja? Es sorprendente como una simple palabra puede hacer mucho más daño que un puñetazo, una puñalada o una bala del 9mm... Aunque eso no suela incluirse en las características de la violencia de género.
Además, hay mucho de autodestrucción en la prostitución. Y varias de mis amigas, que lo habían dejado hace años, ante un desengaño amoroso, ante la muerte de un ser querido, ante una depresión profunda (y no estoy hablando de necesidad económica), deciden volver a ejercer... Igual que un heroinómano. Es la mejor forma de automutilación emocional.
Supongo que muchos piensan también que liberalizar el consumo de heroína o cocaína, acabaría con el problema. Si eliminamos la figura del traficante, y pudiésemos adquirir farlopa o caballo libremente en la farmacia, ¿cúal sería el problema?. Si alguien escoge libremente consumir heroína ¿por qué impedírselo? Pero, a lo mejor, la supuesta libertad de escoger, no termina con los problemas sociales, psicológicos, emocionales, etc, que conlleva el consumo... Aunque para los “empresarios legales” que la comerciasen sería un chollo.
Yo no soy nadie para dar consejos M. Tu me has pedido mi opinión, y yo te la doy, con todo mi cariño y respeto. Y mi opinión es que, clandestina o libre, la droga no está bien. No debería existir. Y lo mismo pienso de la prostitución. Es posible que existan mujeres libres, adultas (no me valen las adolescentes sin experiencia vital), cultas e independientes, que escogen la prostitución como una forma de vida, y como una profesión digna, dispuestas incluso a cotizar fiscalmente... pero yo no las he conocido.
Por supuesto, y me adelanto a tu réplica, que yo no haya conocido a ese perfil de "puta perfecta" para el consumidor y el empresario, no significa que no exista. Es verdad. Pero también es verdad que el 99% de las mujeres prostituidas no tienen nada que ver con ese perfil idílico para el putero. Por lo tanto la anécdota, en la estadística, de existir, no supondría un elemento para justificar la existencia de la prostitución.
Ante tan desalentadora realidad, y te repito que todo esto es solo mi opinión, solo nos queda asumir nuestra miseria. La prostitución, como las drogas, o las guerras, existen porque somos débiles. Todo lo demás son vanas justificaciones para defender lo indefendible.



Mientras haya clientes,
Enviado por mariabefs el Vie, 19/10/2012 - 07:15.Mientras haya clientes, existirá la prostitución.