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Antonio Salas en Contrapunto: Antiterrorismo obsoleto tras el 11-S

Antonio Salas en Contrapunto: Antiterrorismo obsoleto tras el 11-S

MÉXICO DF - El periodista de investigación que usa el pseudónimo de Antonio Salas se entrenó en contraterrorismo y se infiltró seis años, bajo la identidad ficticia del activista “Muhammad Abdallah”, en organizaciones extremistas de España, Palestina, Israel, Marruecos, Túnez, Siria, Mauritania, Venezuela, Egipto, Suecia y Líbano. Pero antes lo había hecho entre redes de prostitución y narcotraficantes y como un cabeza-rapada, alias Tiger_88, penetrado entre los ultraderechistas skinheads de España.

El enigmático autor -de quien no se conoce rostro, nombre real ni domicilio- ya está embarcado en una nueva infiltración, y ahora ofrece su lectura del nuevo escenario global, trastornado por los atentados terroristas que mataron a 77 personas en Noruega el pasado 22 de julio. Aquel día, desbaratando esquemas, el extremista noruego Anders Behring Breivik, quien estalló un carro bomba en el centro de Oslo y abrió fuego a mansalva con un fusil de asalto contra una reunión de jóvenes socialdemócratas en la isla de Utoya, se convirtió en el nuevo “héroe, ícono y modelo” del terrorismo internacional contemporáneo, afirma Salas.

Breivik es un reflejo de un nuevo tipo de terrorismo para el que las etiquetas creadas tras los atentados de Nueva York del 11 de septiembre de 2001 carecen ya de validez. Las más obsoletas son las políticas o religiosas, pues según Salas, los extremos se tocan y todos se unen y llegan a colaborar en su creencia de que la violencia y las armas son un lenguaje lícito.

El terrorismo global está  en constante mutación y los servicios de inteligencia, dice el periodista, no muestran recursos suficientes para adaptarse, sobre todo porque en última instancia quien los dirigen son políticos que cambian cada poco tiempo y cuyas urgencias son electorales.

También afirma que su experiencia le enseña que la finalidad de las guerras que se iniciaron desde el 11-S no es luchar contra el terrorismo o el narcotráfico, sino el dinero, las riquezas de aquellos a los que se identifica como enemigos.

- Como periodista de investigaciones encubiertas, usted se ha infiltrado en las redes del extremismo global, en grupos incluso opuestos: los cabeza-rapadas neonazis de ultraderecha en España,  los islamistas fundamentalistas de varios países de Medio Oriente y África del norte, los ultraizquierdistas armados en América Latina. ¿Existe realmente algo que los hermane como una sola amenaza al mundo de hoy? 

Los extremos se tocan. Y aunque parezcan antinaturales,  durante mi infiltración en el terrorismo internacional pude comprobar la relación de grupos de extrema derecha, extrema izquierda y árabes, colaborando por objetivos comunes.  En el fondo las ideologías son  la excusa. Existe un tipo de personas, seducidos por la violencia, que realmente creen que las armas son un lenguaje lícito. No importa su religión, ideología o raza. Los violentos son hijos bastardos de la intolerancia.

- Usted ha analizado en detalle la Declaración de Independencia Europea, los videos y el “Manifiesto 2083”, que divulgó en internet Anders Behring Breivik poco antes de cometer los atentados en Oslo y la isla noruega de Utoya. ¿Cómo fue el proceso que llevó a ese terrorista noruego, y a quienes piensan como él, a colocar a los musulmanes, los marxistas y una pluralidad de visiones del multiculturalismo en un mismo blanco?

Tememos lo que desconocemos, y aunque el Islam, hoy por hoy, es la religión más extendida del planeta, en Europa es muy desconocida. Además, tras el 11S se sustituyó el temor ancestral al Comunismo, con el que nos obsesionaron durante los años 60, 70 y 80, con el temor al musulmán. En Europa se satanizó a los árabes, hasta convertirlos en sinónimo de terroristas. Pero el racismo no se limita a los orientales, sino también a los latinoamericanos, africanos, etc. En 2002, en mi libro “Diario de un skin” me atrevía a augurar que la extrema derecha crecería en Europa de forma proporcional a la inmigración ilegal, y las últimas elecciones europeas han arrojado un ascenso de la ultraderecha aterrador en Europa. Breivik se atrevió a hacer lo que muchos de mis antiguos camaradas neonazis fantasean…

- Convivir por años con extremistas de ultraderecha, racistas, xenófobos y violentos que propalan sus prejuicios en internet le ha permitido a usted describirlos como “educados, amables, integrados en su comunidad, vecinos ejemplares en quienes jamás intuiríamos a un psicópata asesino”. Hay respetables intelectuales europeos que trabajan en tesis originadas en la teoría de choque de civilizaciones y culpan al islam de la violencia global. ¿Son ellos los nuevos ideólogos del terrorismo de ultraderecha?

Por supuesto. Antes del triunfo de Sarkozy, Le Pen estuvo a punto de ganar las elecciones en Francia, utilizando el lema “Francia para los franceses”, y aprovechando el descontento de muchos ciudadanos franceses con el paro, la violencia, la delincuencia, etc, que la ultraderecha atribuye a los inmigrantes. Esa misma fórmula racista y simplista fue adoptada por la ultraderecha en España, Inglaterra, Italia, etc, con excelentes resultados electorales. Aunque durante mi infiltración yo adopté la identidad de un skinhead neonazi, y los partidos políticos en España oficialmente rechazan a los violentos, para mantener su imagen pública, lo cierto es que muchos de nosotros hacíamos el trabajo sucio para los ideólogos del odio. Líderes políticos de partidos ultraderechistas como España2000, el Movimiento Social Republicano, Democracia Nacional, etc… todos ellos mencionados y elogiados en el Manifiesto de Breivik. A mi personalmente llegaron a ofrecerme dinero por dar palizas. Los skin éramos la tropa de base. Y nuestros votos, en una urna, valen tanto como los de cualquier otro ciudadano.

-Usted afirma que terroristas como Breivik “necesitan desesperadamente un enemigo con el que reafirmar su identidad”. ¿Ocurre lo mismo con los Estados occidentales que buscan en el terrorismo y el narcotráfico la razón de ser de sus nuevas guerras?

Ayer nos enseñaban a temer la amenaza comunista, hoy la amenaza árabe, mañana será la amenaza china. Nos han enseñado a unirnos contra el diferente, como forma de reafirmar nuestra identidad. Si viajas en un compartimento de tren con un negro, un árabe, un blanco, un skin, un árabe… ¿con cual sentirás más empatía? ¿Y como sabes que esa persona no es la más peligrosa? Nos fiamos de las apariencias, y eso suele ser un error. Yo opino que la razón de las guerras no es luchar contra el terrorismo o el narcotráfico, porque he convivido con terroristas y narcos y conozco sus motivaciones. Pienso que la razón de las guerras, como la de casi todo en el sistema capitalista materialista, es el dinero. Lo demás son excusas para acceder a las riquezas del “enemigo”.

-Breivik es el caso más mortífero de quienes han caído “rendidos ante la seducción de las armas, la erótica de la violencia”, como usted afirma. ¿Cómo fue posible que tras la fiebre anti-terrorista desatada en 2001 por los atentados con aviones piloteados por suicidas contra Nueva York y Washington, y los bombazos en Madrid de 2004, los servicios de espionaje europeos bajaran la guardia ante la ultraderecha? ¿Han buscado con sus prejuicios en el lugar equivocado de los extremistas musulmanes, como ocurrió con usted al inicio de su larga investigación titulada El Palestino?

 Los servicios de inteligencia no son independientes. Dependen de gobiernos gestionados por políticos, que pueden cambiar cada 4 años. Y los políticos viven de los votos, y por lo tanto de las corrientes sociales. Cuando se produce una alarma social, como la que generó el 11M en España, millones de euros que antes se dedicaban a la lucha contra el terrorismo de ETA, y miles de efectivos de los servicios de información españoles, se concentraron en el yihadismo. Y todos olvidaron la creciente amenaza de la extrema derecha, que en Europa aumenta exponencialmente cada año. Ha sido un error que ha costado muchas vidas.

- Manuel Cadauela, presidente del partido ultraderechista Democracia Nacional de España es el único nombre español mencionado en el manifiesto de Breivik. Usted ha seguido de cerca a este cantante y a sus fanáticos del grupo de “rock patriótico”, llamado División 250. ¿Cómo se infiltran en la vida cotidiana europea las redes de quienes llaman a convertir otra vez en un imperio a Europa, “tierra del honor, de la sangre y el valor”?

 La música es un instrumento de difusión de la ideología. Es más fácil reclutar a jóvenes para la causa nacionalista a través de un concierto de rock patriótico, como el de División 250, que en un aburrido mitin político. Por eso muchos partidos políticos como España2000, Democracia Nacional, etc, organizan conciertos de música patriótica. Otros canales para reclutar nuevos adeptos jóvenes son los gimnasios, los fanzines, internet, etc. Pero una cosa es verlo desde los titulares de prensa y otra vivirlo desde dentro. Para mi fue un shock, durante mi infiltración en las mafias de la trata de blancas, para mi libro “El año que trafiqué con mujeres”, descubrir que el líder de un partido que aboga por la expulsión de todos los inmigrantes sudamericanos, africanos o asiáticos, como España2000, D. Jose Luis Roberto, era al mismo tiempo el impulsor de ANELA, la federación de burdeles y prostíbulos de España. Y el 94% de las mujeres prostituidas en España son mujeres sudamericanas, africanas o asiáticas, traficadas por las mafias… Por lo tanto la ideología que venden esos grupos es un fraude…

- Algunos analistas consideran que los sistemas políticos europeos lograron captar a los nuevos extremistas de ultraderecha y neonazis, que incluso han logrado representación parlamentaria;  pero que fracasaron en poner bajo control a los más violentos y secretos. ¿Es posible que se llegue a abrir un espacio en las boletas electorales europeas a quienes apela Breivik en busca de seguidores?

 Es terrorífico que el delirante manifiesto de Breivik ya pueda descargarse libremente en miles de páginas web, y que eurodiputados como el ultraderechista italiano Mario Borghezio se atreviese a elogiar las ideas de ese manifiesto. Durante mi infiltración en los skinhead les escuche muchas noches fantasear con ideas de exterminio de emigrantes, como la que materializó Breivik, pero solo unos cuantos se atrevían a dar palizas a “sudacas”, negros, maricas, “rojos” o “moros”. Y menos aún, afortunadamente, eran los que llegaban a cometer un asesinato. Aunque siempre casos aislados. Y últimamente, los nazis también han aprendido mucho, intuimos que los crímenes del odio se han concentrado en indigentes, vagabundos, y personas sin familia o recursos, cuya muerte no generara una investigación en profundidad. Pero esos mismos nazis ahora tienen un “héroe”, un icono, un modelo… Anders Breivik. Alguien que se atrevió a llevar a la realidad lo que ellos solo fantasean.

- En un artículo suyo publicado a principios de agosto en el diario El Mundo de Madrid, afirma que los nuevos terroristas de ultraderecha odian a las mujeres ¿De dónde procede esa misoginia?

Recuerdo una anécdota  con unos jóvenes skin que estaban organizando la primera delegación española del Ku Klux Klan. Estabamos reunidos con varios camaradas nacionalsocialistas en una cafetería, cerca de la frontera con Portugal. Entonces entro en el local una joven de raza negra, y uno de mis camaradas sufrió un ataque de rabia y empezó a insultarla. Yo llevaba la cámara oculta y tuve que calmarlo como fuese ya que si nos detenían por un altercado público me descubrirían el equipo. Entonces mi camarada, que tenía ya más de 25 años, me dijo que él era virgen, pero que el día que perdiese la virginidad seria con una mujer de raza blanca pura… y recordé otros episodios similares. Estadisticamente los jóvenes que entran en el movimiento nazi con 15 o 16 años, suelen dejarlo, cuando tienen su primer trabajo estable, o su primera relación sentimental seria. Eso les ayuda a abandonar la violencia y encontrar otros valores. El problema está en que también existen grupos nazis femeninos, y organizaciones skingirls, tan racistas y violentas como sus homónimos masculinos.

 - Después de haberse infiltrado como un cabeza-rapada neonazi a los extremistas de ultraderecha y escribir Diario de un Skin, usted declaró contra ellos como testigo en la fiscalía española en 2009. ¿Cuáles son las similitudes del manual de terrorismo “Resistencia sin líder” incautado a los Hammerskin españoles con el manifiesto de Breivik?

 Soy consciente de que mi libro hizo mucho daño al movimiento neonazi en Europa, porque se sintieron desnudos. Y desde la publicación de “Diario de un skin” se cambiaron las medidas de seguridad en las organizaciones, en los conciertos, con el ingreso de nuevos miembros…  Las repetidas detenciones policiales han terminado por enseñar a los criminales, no solo de ultraderecha, a organizarse en células cada vez más pequeñas, e incluso a fomentar el individualismo y las acciones personales independientes. El “Manual de Resistencia sin Líder”, como el Manifiesto 2083 intentan fomentar la imagen de una especie de guerreros templarios autónomos, cristianos, blancos y europeos, capaces de cometer acciones letales contra los inmigrantes que, según su simplista mentalidad, están invadiendo Europa… Enseñan a manejar armas, eludir a la policía, fabricar  bombas… Pero no son tan diferentes de los manuales terroristas que conocí, en la extrema izquierda o en le yihadismo, durante la infiltración de “El Palestino”. Son los mismos perros con distinto collar.

- Como resultado de su convivencia de seis años con nazis, ultras, fascistas,  anarquistas, revolucionarios armados y yihadistas, usted es pesimista sobre la creciente capacidad de los terroristas para atraer la atención global. Los medios de comunicación actuales parecen rendidos ante ese fenómeno y corren a una cobertura frenética de cuanta sangre corra por el mundo. ¿Se puede escapar de ese espiral de locura?

 Desgraciadamente, en plena crisis económica, los medios de comunicación viven de las audiencias. Y la violencia y el terror generan audiencia. Ellos lo saben. Leyendo los razonamientos de Breivik en su manifiesto, me parecía estar releyendo a mi “padrino” en la infiltración de “El Palestino”, Ilich Ramírez, más conocido como Carlos El Chacal. Ilich escribió en su libro “El Islam Revolucionario” una sólida argumentación para defender los atentados terroristas como una forma lícita de atraer publicidad hacia su mensaje revolucionario. Una bomba, decía Ilich, es como un faro en la noche que centraliza toda la atención mediática en tu mensaje. Ilich era un musulmán comunista, Breivik un ultraderechista cristiano. Pero desde un extremo y otro del odio, ambos decían y hacían lo mismo.

-En su libro El Palestino, usted acuñó el término “spree-terrorist”  o terrorista frenético, descubierto durante su infiltración en el yihadismo islamista. ¿Podría ampliar ese concepto y explicar cómo ha seducido a nuevos grupos de otros signos ideológicos?

Fue la única definición que se me ocurrió para ilustrar un nuevo tipo de terrorista que me encontré en mi investigación. Individuos como Hicham Doukkali, con quien compartí mezquita en Meknes (Marruecos), y que el 13 de agosto de 2007 se lanzo contra un autobús lleno de turistas canadienses, en el centro de Meknes, golpeando una bombona de butano hasta hacerla explotar. Hicham  se había creido las patrañas de Al Qaeda y estaba radicalizado en su odio contra los occidentales.  Cogió lo primero que encontró a mano e intentó hacer el mayor daño posible. Pero no pertenecía a ninguna organización terrorista. Era un lobo solitario, como Breivik, pero con menos recursos económicos y psicopatía. Los spree-terrorist, como los spree-killers, operan solos, e intentan ejercer el mayor daño en el menor tiempo posible. Son un producto de la globalización del terror, que nos obligarán a los analistas a olvidar la antiguas etiquetas y enfrentarnos a una nueva mutación genética en esa bestia que es el odio.

-Como parte de su entrenamiento para infiltrar a las redes del terrorismo, usted fue alumno en cursos anti-terroristas islamistas que tomó con los servicios secretos españoles.  ¿Estaban preparados los servicios antiterroristas europeos para evitar ataques de los nuevos nacional socialistas, nacional revolucionarios, ultras de toda laya, fascistas, anti o filo-sionistas; o han sido tomados por sorpresa?

Los servicios de inteligencia, como su nombre indica, son una élite en los servicios de información de cualquier país. Con muchos más recursos, experiencia y capacidad que cualquier investigador privado, como yo. Me consta que llevan muchos años luchando contra el terrorismo y vigilando muy de cerca las principales amenazas. Pero están sometidos al poder político, porque cada gobierno que gana unas elecciones elige a un nuevo Ministro de Defensa, y el es quien decide los mandos de la inteligencia. Asi que en muchas ocasiones, cada cuatro años, se cambian los mandos de la inteligencia, y se pierde la experiencia y veteranía de profesionales que llevaban mucho tiempo haciendo ese trabajo. Por eso, y por otras muchas razones, aunque sean lo mejor que tenemos para luchar contra el terrorismo, no son perfectos.

 -Uno de los nuevos templos del terrorismo de ultraderecha donde usted actuó como periodista infiltrado fue la Librería Europa, de Barcelona, que durante años ha sido la mayor distribuidora europea de literatura neonazi y ultraderechista. Usted dice que ahora esa librería alberga a otros extremistas de todo signo, musulmanes radicales, ultraderechistas, sudamericanos de izquierda y que han fracasado los viejos modelos de los expertos en contraterrorismo. ¿Cuáles son las recetas fallidas basadas en las viejas etiquetas ante lo que define como “sincretismo del odio”?

 -Yo había frecuentado la librería Europa como con la identidad de Tiger_88, el skinhead nazi durante la infiltración de “Diario de un skin”, y para mi fue sorprendente, y peligroso, volver 6 años después como Muhammad Abdallah, el palestino revolucionario, pero es que en Librería Europa se reunían neonazis ultraderechistas, con árabes revisionistas, como Ahmed Rami, algo que nos podría parecer absurdo y antinatural. Pero es que en el siglo 21 las antiguas etiquetas de los manuales de contraterrorismo se han quedado obsoletas. El Chacal, que es un ícono del comunismo internacionalista me confesó en una de nuestras muchas conversaciones grabadas, que toda su vida había colaborado con los nazis... Vivimos la era de las redes sociales, la globalización y el mestizaje cultural e ideológico, y los analistas y expertos en terrorismo deben reciclar sus antiguos conceptos y enfrentarse a las nuevas formas de violencia que ha engendrado este siglo. Anders Breivik es solo uno de esos nuevos monstruos.

-Usted escribió la semana pasada que fue testigo hace pocos meses en la Academia de Policía de Avila, España, en la Academia de Inteligencia Global Chase que forma espías, y hace pocos días en el curso de verano del español Centro de Estudios e Iniciativas sobre Discriminación y Violencia (CEIDIV) de una alarma lanzada ante la radicalización de la violencia urbana de la ultraderecha en Europa, la propagación y mutación de su ideología a través de internet. ¿Podría explicar cómo se explica en esos foros la mezcla, las mutaciones del terror y sus nuevos escenarios?

Con todo el respeto que merecen quienes saben más, yo llevo muchos años dando conferencias en academias de policía, como la de Avila, o academias privadas de inteligencia, como Globalchase, y he coincidido, lógicamente, con muchos policías, académicos, espías… y una de las cosas que siempre me decepcionó un poco, es que la inmensa mayoría de expertos en terrorismo, jamás habían visto o hablado con un terrorista. Igual que la mayoría de expertos en neonazismo jamás habían tratado con los neonazis. En el ámbito universitario y académico, en mi humilde opinión, existe demasiada teoría y poco trabajo de campo. Te aseguro que la técnica de la infiltración te da una perspectiva muy diferente sobre el mundo de la violencia o la criminalidad, al que puedes encontrar en los libros de texto. Aun así todos los expertos son ya conscientes de que la inmigración, el blanqueo de capitales, el fin de las fronteras tradicionales, etc, implican nuevos modelos de criminalidad, y por tanto obligan a replantearse las técnicas de lucha contra esa criminalidad.

-¿Cometen los servicios de seguridad el mismo error de Breivik al meter en mismo saco bajo la etiqueta de “mestizaje del odio” a ultraderechistas e ultraizquierdistas, como los que usted infiltró en Venezuela, Marruecos, Palestina, Líbano, Siria, Egipto, Suecia?

Yo no he trabajado nunca para ningún servicio de inteligencia, y no conozco cuales son sus actuales niveles de información, pero si he coincidido con agentes de inteligencia en varias de mis infiltraciones, y he visto como trabajan, y creo que, en general, son profesionales muy preparadas y con muchos recursos, así que confío en que lo hacen lo mejor que saben. Por desgracia a veces son sus superiores, sometidos a los intereses políticos, quienes instrumentalizan a los servicios de inteligencia a su conveniencia. Todavía estamos buscando las armas de destrucción masiva que la CIA aseguró que existían en Irak…

 

Victor Flores Garcia

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