Nos preguntábamos dónde se encontraría Antonio Salas, por ello nos pusimos en contacto con él, a través del e-mail que aparecía en sus dos libros. No tardó mucho en respondernos, nos atendió de una forma muy amable, ya que como el mismo nos ha comentado él sabe lo que es conseguir una entrevista con alguien y los inconvenientes a los que te ves sometido.
Antonio Salas es el seudónimo utilizado por un periodista para salvaguardar su identidad, ya que su vida corre peligro si su rostro o nombre salen a la luz debido a las infiltraciones que ha hecho en los últimos años en los grupos skins y en el mundo del tráfico de mujeres. Sus investigaciones han revolucionado nuestro país, sobre todo el mundo del corazón, que durante meses llenó parte de sus espacios televisivos al intentar descubrir qué famosas se dedicaban a la prostitución de alto standing. Tanto revuelo se armó, que Diario de un skin y El año que trafiqué con mujeres vieron la luz en forma de película.
P.Cuéntenos de qué trata su nuevo proyecto (por lo menos hasta donde puedas llegar)
R.Hombre, creo que sería un poco absurdo que te dijese, por ejemplo, que estoy infiltrado en la cúpula del GRAPO o, en una banda de narcos colombianos que introduce la droga por Bárbate. Evidentemente si dijese en un medio de comunicación de qué va esta investigación, debería dejarla inmediatamente. Pero sí puedo decirte que es algo muchísimo más difícil que los skin o las mafias. Al lado de esto, mis investigaciones anteriores ahora me parecen juegos infantiles.
P.¿En qué país se desarrolla su nueva investigación?
R.Primero tendría que decantarme por si se puede considerar país o no a esa zona, porque siempre ha habido gran polémica al respecto. Pero decirte su ubicación sería tanto como decir dónde estoy infiltrado. Esa región se asocia inequívocamente a un tipo de delito violento.
P.¿En qué consiste?
R.En llegar hasta el final sin que me descubran.
P.¿Cuánto cree que durará?
R.Ya llevo más de dos años con los preparativos, y a pesar de que he podido utilizar algunos contactos que había hecho en una infiltración anterior, complementaria del mundo skin, esto está resultando mucho más complicado. Son extremadamente desconfiados, y ya han tenido anteriormente experiencia con otros topos e infiltrados. No tengo puesto límite de tiempo. Durará hasta que me pillen, o hasta que yo averigüe todo lo que quiero saber.
P.¿Ha comenzado ya las investigaciones?, ¿nos puede avanzar algo?.
R.Sería un suicidio.
P.¿Lleva algún tipo de seguridad?
R.No. Trabajo solo, así que tengo que ocuparme de mi seguridad yo mismo, pero por supuesto con todas las medidas posibles. Mi familia sí ha tenido que recibir protección policial a raíz del último trabajo, El año que trafiqué con mujeres.
P.¿Ha merecido la pena hipotecar su vida por trabajo?
R.No he hipotecado mi vida. Sigo teniendo los mejores amigos del mundo. Y, dentro de lo posible, cuando estoy metido en la fase "de campo" de la infiltración, intento llevar una vida normal. Pero si echas un vistazo a los mails y cartas que recibo de los lectores; de cientos de chicos que dejaron el movimiento nazi tras leer Diario de un Skin, o las chicas que dejaron de ejercer la prostitución, o los chicos que dejaron de usarla, tras leer El Año que trafiqué con mujeres, entenderás que no puede existir mejor recompensa para un periodista. En la edición que Booket ha hecho de Diario de un Skin, se incluye una amplia recopilación de esos mails.
P.¿Sale a la calle como cualquier persona: a comprar el pan, pasear??
R.Es posible que yo resulte un poco más paranoico, yo prefiero decir prudente. Que mire más a mis espaldas y que tenga algunas manías. Pero sí, soy un chico absolutamente normal.
P.¿Qué siente cuando sale a la calle, se mira las espaldas o nunca sale solo?
R.Creo que la prudencia no es incompatible con una vida normal. Además, mi ventaja es que ni los skin ni los mafiosos saben que aspecto tengo. Cuando me infiltré en las mafias de la prostitución y volví a entrar en locales nazis, al descubrir su relación con la prostitución, pude hacerlo precisamente gracias a lo confundidos que están con mi identidad. Ahora he regresado a locales de Ultra sur, o la zona del Bernabéu para grabar y tomar fotos, con objeto de actualizar la última edición de "Diario de un Skin", y si puedo hacer esto es gracias a mi anonimato. Si algún día trasciende mi identidad real, evidentemente ya no podré hacer este trabajo.
P.¿Ha tenido que cambiar de casa?
R.Sí, lo hice cuando, en Madrid, un responsable de la policía reveló a Hammerskin que tenían un infiltrado. Lo gracioso es que durante meses mi nueva residencia en Madrid estaba en la calle Orense. A muy pocos metros del Bernabéu, y muchas veces me crucé con mis ex camaradas. Después ya me fui de la península. Lo que nunca había contado es que siempre tuvieron mi dirección real, porque una de las condiciones que te ponían para entrar en Hammerskin era que les dieses tu dirección real para que te enviasen una carta y comprobar si era auténtica.
P.¿En qué momento ha sentido más miedo y temido por su vida en las investigaciones que ha realizado?
R.Llevo colgada al cuello una bala del calibre nueve corto que me pasó rozando cuando estaba infiltrado en las mafias del tráfico de mujeres y niñas. Y recuerdo el sonido de ese disparo, y el calor de la bala rozándome la rodilla, y el tintineo del casquillo cayendo al suelo, como uno de los momentos de mayor sobresalto de la investigación. Creo que ahí decidí que ya estaba tentando demasiado la suerte.
P.¿Cómo se ha beneficiado laboralmente y personalmente de sus investigaciones?
R.Laboralmente, poco. Con Diario de un Skin gané suficiente dinero como para hacer de forma independiente la investigación de las mafias, sin depender de nadie. Y con El Año que Trafiqué con Mujeres estoy subvencionando esta nueva investigación, aunque está resultando muchísimo más cara que ninguna anterior. Sin embargo, el hecho de no poder salir a la luz pública diciendo quien soy hace que no pueda beneficiarme laboralmente. Me han sugerido la posibilidad de dirigir series de televisión, programas de radio, etc., pero eso implicaría dejar la infiltración y desvelar mi identidad. Personalmente, te confieso que a veces me gustaría poder salir a la luz y decir quién soy. Me irrita un poco que algunos personajillos se hagan pasar por mí, como publicó la revista Tiempo para conseguir todo tipo de cosas. Pero mi vanidad es menos feroz que mi necesidad de sentirme útil. Por eso los mails y cartas de esos lectores, que cambiaron su vida alentados por mis libros, me reconfortan mucho más que la fama, el prestigio o la popularidad.
P.¿En sus investigaciones ha tenido que hacer algo que al echar la vista atrás se arrepienta?
R.Al principio sentía una gran culpabilidad al sentir que había utilizado a dos de mis camaradas para entrar en la cúpula del movimiento nazi, pero el psiquiatra me ayudó mucho al dejarme claro que aquellos nazis eran amigos de Tiguer88, el personaje que yo interpretaba, y no de Toni, el periodista. Eso me ayudó un poco. Pero en el caso de las prostitutas fue peor. Las usé para llegar hasta los mafiosos, y me avergoncé, al terminar el libro, hasta de pensar en cambiar de móvil y alejarme de ese mundo. Pero no lo hice, y sigo en contacto con casi todas las que aparecen en mi libro. Son mis mejores amigas, y no me arrepiento de seguir en sus vidas.
P.El ser humano de por sí suele ser soberbio ¿cree que aguantará mucho tiempo más sin desvelar su identidad? Porque al fin y al cabo no se ha hecho otra cosa más que hablar de usted.
R.Es verdad. A veces, cuando leo que algún pringado se hace pasar por mí para ligar, o cuando veo los comentarios injustos que hacen de tal o cual persona creyendo que soy yo, o cuando me invitan a cenas literarias, a reuniones de escritores, a la feria del libro, al rodaje de las películas sobre mis investigaciones, etc... Es verdad. Me dan ganas de mandarlo todo al carajo y salir diciendo, sí, soy yo. Pero sé que eso significaría, automáticamente, que se acabó el trabajar como infiltrado. Y si echas un vistazo a los mails que me mandan los lectores, entenderás que no hay premio periodístico, vanidad, fama ni popularidad que pueda superar la satisfacción de leer esas cartas y mails de chicos que dejaron el movimiento nazi, chicas que dejaron la prostitución, puteros que dejaron de ir de putas... Creo que cualquier periodista entenderá que no puede haber mejor forma de vanidad que creer que tu trabajo sirve para algo más que para envolver el pescado.
P.¿Alguna vez le han censurado?
R.Muchas cosas. Todos mis reportajes; TODOS, han sido censurados en algún momento por la cadena, editorial o revista que los contrató. A veces porque descubrí cosas embarazosas o al menos incómodas de la clase política, de la casa real, de tal o cual personaje famoso, etc. Por ejemplo, yo terminé la investigación sobre los skin y descubrí pruebas de la vinculación de un grupo nazi, como Ultra sur, con la directiva del Real Madrid, el mismo año del centenario del Club, y tele5 se acojonó un poco con mi investigación. Así que la primera versión de mi reportaje, totalmente censurada y maquillada, se emitió un sábado a las 6 de la tarde, y no la vio nadie. Por eso escribí el libro, y ante la repercusión internacional que tuvo, Tele5 se decidió a emitir la versión completa y sin censurar. Esto lo puedes aplicar a todos mis trabajos. Especialmente, por supuesto, al de la prostitución. Imagínate quiénes son los clientes que pueden pagar 1 ó 2 ó 5 millones de pesetas por tirarse a una scort famosa.
P.¿Cuál es la pregunta que le gustaría responder y nunca le han hecho?
R.Miles. El público, sobre todo después de las dos películas que se han hecho sobre mi trabajo, se ha hecho una imagen distorsionada del verdadero Antonio Salas. Si a eso unes a los inconscientes que se hacen pasar por mí, o a los supuestos Antonio Salas que los nazis o los puteros creen haber descubierto, el resultado es un caso que, en el fondo, me conviene para poder seguir en el anonimato. Pero, desde luego, yo soy un chico mucho más normal que ese héroe justiciero que quieren vender las películas o algunas entrevistas. Y supongo que es lógico que siempre se repitan las mismas preguntas. Además, hay muchas cuestiones que no podría responder, en este momento, por estar en plena infiltración, y porque sería demasiado peligroso dar pistas en este momento sobre mi identidad real. Pero ojalá un día pueda contar todas las bambalinas de mis infiltraciones. Hay tantas anécdotas, confidencias, curiosidades e informaciones incomodas, que podría escribir otros 20 libros con esas preguntas.
P.¿Algún día dará el nombre de las prostitutas de alto standing o de sus clientes? ¿Qué necesita para hacerlo? ¿Quizás dinero? ¿O es falso eso que dicen que todo tiene un precio?
R.Esta pregunta me desconcierta un poco. Supongo que todo tiene un precio, pero es que en mi caso no es necesario pagarlo. Lo hago gratis. Es decir; en la trinidad de la Santa Patraña que es el mundo de la prostitución, a mi juicio las prostitutas son las víctimas de puteros y proxenetas. No di ni daré los nombres de ninguna prostituta, ni de la casa de campo, ni presentadora de televisión, sin su consentimiento. Los únicos nombres que salen, como el de Valerie Tasso y Malena Gracia, aparecen porque ellas ya habían divulgado anteriormente esa parte de sus vidas. Pero respecto a las que no lo han hecho, ni siquiera de las que aparecen en mis grabaciones, al cerrar sus servicios sexuales, no seré yo quien desvele su identidad porque me parece que seria estigmatizarlas socialmente para siempre. Además, yo uso la cámara oculta para denunciar delitos, no hago prensa rosa. Y es más, de hecho yo no le recomiendo a ninguna prostituta, famosa o anónima, que reconozca su vida secreta nunca. En cuanto a los proxenetas, yo ya di los nombres en mi libro, incluyendo al padre de la famosa finalista de Gran Hermano, aunque la prensa rosa no se atrevió a reproducir esta información.
Respecto a los puteros, también doy los nombres de los que he grabado y puedo demostrar, como Paulino, el propietario de la agencia de prensa gallega, o Joaquín Sabina, cliente confeso de las prostitutas. Pero como parto de la base de que el 99% de los hombres hemos sido puteros en alguna ocasión, ahí puedes meter a todos los demás famosos que se te ocurran.
P.¿Es cierto que nunca se acostó con ninguna samaritana del amor (como usted las llamas)?, ¿Cómo pudo resistirse?
R.No, no es cierto. Si lees mi libro veras que yo reconozco, con vergüenza y arrepentimiento, que cuando yo empecé la investigación, también caí en la tentación. Y el hecho de que no supiese todavía lo que se oculta tras las mafias de la prostitución, no me exculpa, y por eso no conseguía nada.
Fue mi mentor, el agente Juan, quien me enseñó que las prostitutas no se fían de un cliente, así que si quería ganarme su confianza tenía que cerrar la bragueta. Y es verdad, al principio fue durísimo resistir la tentación, pero cuando te ganas su confianza, y descubres la mierda en la que viven, las amenazas, las palizas, los chantajes... cuando llegas hasta sus chulos... se te acaban las ganas de follar. No tiene ningún merito.
P.¿Nunca colaboro en ninguna agresión que propinaran los skin contra algún transeúnte?
R.No. Y además debo decir que Chema Bautista, el responsable de Atlas que me contrató para esa infiltración me dejó muy claro dos puntos: que no podía ir armado ni participar en ningún delito, de lo contrario mis cintas no tendrían validez como prueba judicial. Además, ningún reportaje merece que agredas a una persona inocente. Pero si eres lo bastante hábil, puedes eludir las agresiones sin tener que participar en ellas. Tampoco tiene mucho merito.
Juan Antonio Mendez

