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Antonio Salas: “Reconforta saber que alguien dejó la lucha armada tras leer mi libro”

Antonio Salas: “Reconforta saber que alguien dejó la lucha armada tras leer mi libro”

El periodista que sorprendió a cientos de miles de lectores con su infiltración en los grupos neonazis españoles, y más tarde en las redes de prostitución, se supera en su último libro, El Palestino, en el que explica cómo llegó a convivir con grupos terroristas internacionales, especialmente dentro del mundo islamista. Antonio Salas tuvo que aprender árabe, crear una identidad falsa, un pasado en Oriente Medio e inventarse una excusa para acercarse a los grupos más peligrosos del escenario radical sin ser descubierto. Con una cámara de vídeo oculta en la chilaba, Salas llegó a relacionarse con miembros de Hizbula, Al Fatah, FARC y ETA, entre otros...

Conocer desde dentro cómo piensan y qué hacen los grupos terroristas de fama internacional es algo que pocos periodistas han podido contar. Uno de ellos es Antonio Salas, el seudónimo de un profesional de la infiltración que sorprendió anteriormente con sendos trabajos sobre los skinheads y los traficantes de  mujeres. En esta ocasión construyó una identidad musulmana, un pasado creíble en Palestina, aprendió árabe y llegó a circuncidarse para no levantar sospechas. Su camuflaje llegó a convencer a numerosos terroristas, que le abrieron las puertas de sus secretos. De su investigación, que se extendió durante seis años, con pesquisas en países árabes y latinoamericanos, surgió El Palestino, una crónica que retrata desde dentro el mundo del terrorismo internacional.

 

-¿Por qué decidió infiltrarse en el terrorismo islamista?

-Era inevitable. Mi anterior libro, “El año que trafiqué con mujeres”, se había presentado en Madrid el 8 de marzo de 2004. Y durante 3 días, en la promoción, todos los compañeros periodistas me preguntaban cual sería la próxima infiltración; tráfico de armas, narcotráfico… El 11 de Marzo yo estaba en Madrid, en plena promoción, y el atentado de Atocha me afecto directamente. Todos: policías, taxistas, amas de casa, etc, se ofrecieron a ayudar ofreciendo mantas, agua, sus taxis para transportar a los heridos… Yo lo único que se hacer es investigar. Asi que intenté averiguar que piensa, que motiva a un terrorista internacional, y porque ocurren cosas como el 11M, el 11S o el 7J…

-¿Cómo construyó el personaje de El Palestino?

-A diferencia de en “Diario de un skin” o “El año…” esta vez no bastaba con cambiar tu apariencia, memorizar unas consignas o familiarizarte con el crimen organizado. Esta vez tenía que cambiar de raza, de credo, de lengua… todo. Aprender a leer, escribir y hablar en árabe fue lo más difícil. Mi acento delataba mi origen latino, y supe que nunca pasaría por un árabe nativo. Así que estudie mucho, me matricule en todos los cursos que se impartían sobre terrorismo tras el 11M, y decidí que mi nueva identidad: Muhammad Abdallah, sería un joven nacido en Venezuela pero de origen Palestino. Viaje a Palestina y Venezuela para construir toda mi falsa biografía, y una razón que justificase mi vocación de Muyahid (guerrero del Islam), que sería la muerte de mi esposa Dalal, a manos de una patrulla israelí en Jenín (la ciudad cisjordana donde ubiqué mis raíces árabes). Una amiga marroquí, una de las escort que conocí durante mi infiltración en las mafias de la prostitución, me ayudó a construir mi álbum de fotos familiar como viudo musulmán ansioso de venganza. Después tuve que convertirme al Islam, circuncidarme, etc, hasta terminar de construir el personaje de “El Palestino”.

- ¿Cuáles son las metas que se marcó en un principio y hasta dónde pudo cumplirlas?

-Exactamente las mismas que me marco siempre. Yo no trabajo para ningún medio de comunicación, partido político, servicio de inteligencia, ni grupo editorial. Soy free lance, no tengo más apoyo para mi trabajo que el de mis lectores, y no tengo una fecha de entrega ni presión de ningún tipo para terminar una investigación. Solo doy por concluida una infiltración cuando siento que ya comprendo que piensa, que siente, que teme, y porque hace lo que hace el objetivo de esa infiltración. Y sí, ahora se porque hacen lo que hacen los terroristas. De otra forma todavía no habría dado por cerrada la investigación.

-Dentro de esta investigación, ¿recuerda alguna situación especialmente peligrosa?

-Es difícil escoger solo una ¿tú que crees que es más peligroso; ser interceptado por los agentes de Hizbullah en Beirut, o grabar las únicas imágenes actuales que existen del jefe de ETA en Venezuela (Arturo Cubillas)? ¿Colar clandestinamente un equipo de cámara oculta en Israel para grabar a los líderes de Hamas o Al Fatah o participar en la grabación de un comunicado terrorista en apoyo a las FARC colombianas? ¿Convertirte en el hombre de confianza de Carlos el Chacal o asistir en su nombre a reuniones internacionales de revolucionarios  en Suecia? ¿Colarte en las mezquitas de Marruecos, Egipto o Siria o en un campo de adiestramiento paramilitar en las afueras de Caracas…? Yo no sabría decirte cuando pasé más miedo.

-En su investigación llegó a relacionarse con otros grupos terroristas aparentemente con ideologías y motivaciones diferentes de las religiosas, como miembros de ETA o de grupos de ultraizquierda, ¿Guardan alguna relación con los de corte islamista? ¿Existen campos de entrenamiento comunes?

-El problema está en la definición de “islamista”. Un islamista es solo un musulmán que defiende una teocracia, como casi todos los cristianos consecuentes defienden un gobierno que condene el aborto, las bodas homosexuales, el divorcio, etc. Algunos grupos “cristianistas”, deciden usar la violencia, amparándose en la Biblia, para defender sus ideas, como el Ku Klux Klan o el IRA, y a nadie se le ocurre considerar a esos asesinos como representantes del cristianismo. En el terrorismo internacional hay grupos armados, de árabes, que usan la violencia pero no se amparan en el Islam. Y en ese sentido desde los años 70 muchos grupos terroristas europeos, como ETA, las Brigadas Rojas o la Baader Meinhof, compartían pisos francos, armas y campos de entrenamiento con grupos terroristas palestinos, libios, etc.  Esa relación continua existiendo. Que yo haya podido conocer, en estos 6 años, a terroristas de ETA, las FARC, Hizbullah, Hamas, el IRA, el ELN, etc, frecuentando los mismos lugares, es comprensible. Lo que nunca pude imaginar es que para esta infiltración volvería a lugares como la Librería Europa, la principal fuente de propaganda nazi de Europa, que frecuentaba como Tiger88 durante “Diario de un skin”, para asistir ahora a conferencias de revisionistas e islamistas, como el marroquí Ahmed Rami, acogido en Barcelona por los nazis. Y es que en algunos casos, como la causa palestina, nazis y árabes se alian contra un enemigo común: los judíos y el imperialismo occidental.

-Uno de los asuntos sorprendentes de su libro es que los palestinos que se oponen a las presiones de Israel no solo son musulmanes, sino que incluso hay de otros credos…

-Yo no sabía nada sobre terrorismo ni sobre el Islam antes de empezar esta investigación. Me creía toda la propaganda islamófoba que llena las portadas occidentales desde el 11S, y cuando acudí a Palestina iba lleno de prejuicios. Para mi fue un shock, por ejemplo, conocer en Betlhehem (Belén), a Aiman Abu Aita, el ex líder de las Brigadas de los Mártires de Al Aqsa. Cuando le invité a ir juntos a la mezquita me rompió los esquemas respondiéndome que el era cristiano, como muchos otros miembros de la resistencia palestina. Y es que la resistencia en Palestina, lucha contra la ocupación israelí de su tierra, no por una religión. Después, gracias a otros “terroristas” irquíes, como mi amigo Abu Sufian, supe que en Iraq ocurría lo mismo, y que entre la resistencia iraquí contra la ocupación también luchaban cristianos iraquíes, con musulmanes o agnósticos. Aquello me hizo replantearme totalmente lo que yo creía sobre lo que aquí llamamos el “terrorismo islamista”.

-Con la muerte de Bin Laden, ¿está debilitado el terrorismo islamista?

-Evidentemente ha sido un duro golpe para Al Qaeda, pero tras su fracaso en Iraq, donde nunca hubo armas de destrucción masiva ni presencia de Al Qaeda antes de la ocupación, la organización liderada por el Jeque Ben Laden ya había cambiado su estrategia, dirigiendo su atención al norte de África. Desde 2007 el problema esta más cerca de Europa, y la muerte de Ben Laden no va a parar su obsesivo afán de venganza contra occidente. El Dr. Al Zawahiri es un líder intelectual muy respetado en Al Qaeda, y también un hombre muy motivado por lo que sufrió en las prisiones egipcias.

-Usted ha manifestado en varias ocasiones que sus infiltraciones anteriores en  los neonazis y el mundo de la prostitución le han dado satisfacciones al recibir correos electrónicos de personas que habían abandonado estas prácticas tras leer sus libros, ¿Ocurrió lo mismo con El Palestino?

-Esto es lo más maravilloso de mi trabajo. Evidentemente yo debo renunciar a todo tipo de protagonismo, y no puedo aceptar premios, acudir a ferias de libros, certámenes literarios, ni las demás actividades de cualquier escritor. Sin embargo saber que mis libros, y más concretamente las imágenes de mi cámara oculta, han servido como prueba en varios juicios y actuaciones policiales reconforta. Pero lo mejor de todo es recibir esos cientos de mails y cartas de chicos o chicas que dejaron el movimiento nazi o la prostitución tras leer mis libros. Y hace unas semanas recibí el primer testimonio de un joven musulmán y árabe, que estaba a punto de marcharse a un campo de entrenamiento yihadista en Líbano cuando se encontró mi libro en el aeropuerto. Tras leerlo me escribió para decirme que había decidido renunciar a la lucha armada a causa de mi testimonio, y nada puede reconfortar más a un periodista que eso. Es imposible saber que habría pasado si ese joven hubiese acudido a ese campo de entrenamiento y hubiese regresado a Europa licenciado en el arte de matar, y con el cerebro empapado de odio a Occidente. Pero creo que sólo con que ese muchacho haya renunciado a la lucha armada, todo el esfuerzo de estos 6 años ya ha valido la pena.

- Por el contrario, supongo que esta nueva infiltración le habrá valido nuevas amenazas de muerte…

-Obviamente. Durante la infiltración asumes riesgos, y es evidente que si un grupo terrorista descubre que les estas grabando con una cámara oculta tendrás problemas. Pero al publicarse el libro te identificas como un infiltrado, y entonces comienzan las feroces campañas de desprestigio, los insultos y las amenazas. Algunos de los personajes que aparecen en el libro, como el jefe militar de los tupamaros venezolanos, me han expresado directamente su deseo de matarme. Otros, como el jefe de ETA en Venezuela o algunos líderes yihadistas, lo han hecho a través de terceras personas. Y por primera vez en toda mi vida he tenido que pedir ayuda profesional, porque esta vez está resultando especialmente difícil soportar la tensión que esas amenazas generan.

-Otro asunto sorprendente que se puede leer en su libro es que su infiltración llegó hasta convertirse en el webmaster del terrorista más famoso de todos los tiempos, El Chacal

-Descubrí la figura de Ilich Ramirez “Chacal”, cuando me matriculé en todos los cursos sobre terrorismo que se impartieron en España después del 11M, y empecé a estudiar y leer mucho sobre terrorismo. Enseguida me fascinó el personaje de Ilich, porque era perfecto para mi personaje. Venezolano de nacimiento, converso al Islam, y miembro de la lucha armada propalestina. Pensé que si conseguía localizar a su familia en Venezuela y ganarme su confianza tan vez podría llegar a contactar con Chacal, que cumple cadena perpetua en Francia acusado de más de 80 asesinatos. Y supuse que si conseguía ganarme su simpatía tendría una cobertura perfecta para acercarme a otros grupos terroristas, y así fue. Perdí mucho tiempo y dinero en el intento. Tuve que viajar a Venezuela varias veces. Por fin localicé al fundador del Partido Comunista de Venezuela, Jerónimo Carrera, amigo personal del padre de Ilich. Gracias a él localicé a Ligia Rojas, la profesora de Ilich en su infancia e intima amiga de su madre. Y a través de ella llegué a Vladimir Ramírez, el hermano pequeño de Ilich. Por fin, en Diciembre de 2006, por puro azar (yo estaba con Vladimir cuando Ilich le llamó desde la prisión de Clarvaux) pude hablar por primera vez con Ilich. Tuve que esperar dos años para que Chacal fuese trasladado a la prisión de La Santé desde donde ya podía telefonearme libremente cada semana. Desde entonces hablábamos durante horas y me converti en el webmaster de su página oficial www.ilichramirez.blogspot.com y hombre de confianza. Eso me abrió muchas puertas en el terrorismo internacional.

-¿Tiene en mente alguna otra infiltración o le dará un respiro a la cámara oculta de Antonio Salas?

-Por supuesto llevo mucho tiempo trabajando en un nuevo proyecto. Y te puedo decir que la última vez que utilicé la cámara oculta fue… anoche, en una reunión con uno de los grupos con los que ahora me relaciono, pero no sería muy prudente dar demasiadas pistas mientras dura la investigación para documentar el próximo libro ¿no? De todas formas si puedo adelantarte que será algo diferente a todo lo que he hecho hasta ahora. Y esta vez espero no tener trabas para poder contarlo todo… esté o no grabado.

-Hoy todos los medios de comunicación del mundo han vuelto a hablar del peligro de la Extrema Derecha a raíz de la masacre de Oslo. ¿Qué opina de Anders Breivik?

-Siento que conozco a Anders. He leído su libro y he visto los videos que subió a internet justo antes de pasar a la acción, y no he podido evitar sentir que me resultaba familiar. Durante mis infiltraciones he convivido con muchos jóvenes como Anders Breivik, asustados por culturas o ideologías que no comprenden; fascinados por la erótica de las armas; solitarios y cobardes adictos a los foros y chats de internet, donde refuerzan sus prejuicios y apriorismos con otros solitarios onanistas de la red, que prefieren esconderse tras una pantalla que relacionarse socialmente. Casi te podría decir que siento que he convivido con Anders o con alguno de sus alter egos, a un lado y otro del fanatismo, porque tanto entre los skinhead, entre los ultraizquierdistas, entre los yihadistas o entre los “revolucionarios” con los que he vivido durante mis infiltraciones, son más las cosas que los unen que las que los diferencian. Son psicópatas narcisistas, fracasados en sociedad que sueñan con convertirse en guerreros heroicos. Y ese tipo de guerreros solitarios no necesita amigos… lo que necesita desesperadamente es un enemigo contra el que dirigir su odio.

 

UN PERIODISTA HECHO A SI MISMO QUE TRABAJA SOLO

Antonio Salas es el seudónimo de un periodista que irrumpió en los medios de comunicación con una serie de reportajes de televisión en los que desenmascaraba, con imágenes de cámara oculta, a neonazis, proxenetas y delincuentes. De su infiltración en los grupos de cabezas rapadas nació el libro ‘Diario de un skin’ (Temas de Hoy), que vendió cientos de miles de ejemplares y fue traducido a varios idiomas. En base a este libro, incluso se filmó una película protagonizada por Tristán Ulloa. Lo mismo ocurrió con su siguiente infiltración, que se editó bajo el nombre de ‘El año que trafiqué con mujeres’, donde Salas se hizo pasar por un proxeneta, descubriendo los turbios negocios en torno a la prostitución y el tráfico de mujeres y niñas. ‘El Palestino’, su más ambicioso trabajo, refleja desde dentro el mundo del terrorismo internacional y sus oscuras alianzas, motivaciones y entresijos. Fue traducido al portugués, francés y polaco y el guión de la película está en proceso de redacción.

 

C.F.

DdP