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Si alguien te dice que es Antonio Salas te está mintiendo

Si alguien te dice que es Antonio Salas te está mintiendo

Ayer recibí un email de una lectora. No es el primero que recibo de estas características, pero como he vuelto a España por los exámenes de junio, he decidido averiguar qué había detrás. Y de nuevo me he encontrado la historia de un nuevo oportunista, que se hace pasar por mi... Y ya son legión. Una de las desventajas de tener que trabajar en el anonimato, única manera de realizar una infiltración en grupos criminales, es que cualquiera puede apropiarse de tu identidad. Internet está lleno de ejemplos de falsos "antonios salas"...

LOS FALSOS "ANTONIOS SALAS"

Desde que se publicó "Diario de un Skin" he tenido que aclarar, hasta la exasperación, que las identidades que me atribuían en cientos de artículos, programas y páginas web, no eran reales. Es comprensible que los nazis, los proxenetas, los traficantes y hasta los puteros, que se consideran desenmascarados en mis libros y reportajes intenten descubrir mi identidad real para "agradecerme" mis investigaciones... Eso puedo comprenderlo y asumirlo.

Puedo llegar a comprender también que alguna persona enojada con un vecino, un compañero de trabajo, un rival sentimental, etc, al que quiere perjudicar, haga correr el rumor de que tal o cual enemigo es Antonio Salas, con la esperanza de que los nazis o puteros del barrio (que en todos existen) tome las represarias contra su adversario, que sólo yo merezco. Afortunadamente no me consta que eso haya ocurrido nunca, por la sencilla razón de que los proxenetas, traficantes y neonazis que me trataron personalmente, saben que todas esas identidades divulgadas son falsas.

Me cuesta mas trabajo comprender los esfuerzos de algunos compañeros, periodistas, por averiguar mi identidad real, aun sabiendo que eso significaría, en el mejor de los casos, que ya nunca más podría realizar mi trabajo como periodista infiltrado. Y en este momento en concreto, en estoy metido en la investigación mas peligrosa y complicada que he realizado nunca, la difusión de mi identidad real seria muy probablemente fatal. Baste decir que ya son 4 los camaradas que conocí en esta infiltración que han muerto a tiros desde que la comence, sólo en América Latina. Y el último hace sólo un mes... ¿Realmente merce la pena arriesgar todo este esfuerzo por que un compañero periodista consiga un titular con mi identidad? ¿Para que?

Pero lo que hoy me motiva a escribir estas líneas no es volver a explicar, por enésima vez, que esas identidades que me atribuyen, y a las que han llegado a dedicar páginas web enteras, videos, articulos y reportajes, no sólo no son reales, sino que gracias a esa gran confusión yo puedo continuar infiltrado. Lo que hoy me empuja a volver a escribir sobre este tema es el email que recibí ayer.

NO LO DIGAS CARIÑO, YO SOY ANTONIO SALAS

Este es el título de un artículo publicado en la revista Tiempo hace un par de años, en el que se mencionaban varios casos de usurpación de identidad de que eramos víctima algunos infiltrados que, por obvias razones, no podemos salir a la luz pública. Casos que parecían extraidos del guión de la película "Mentiras Arriesgadas", pero que por reales resultan mucho más dramáticos. En tanto describen el oportunismo de aprendices de "Don Juan" que se aprovechan de la ausencia de una cara que relacionar con un nombre, para superponer la suya propia, en busca de favores sexuales...

En concreto se detallaba el caso de un falso Mikel Ejarza "El Lobo", que Fernando Rueda, autor del artículo, resumía así: "Una mujer de Elche me llamó asegurando que llevaba siete años manteniendo relaciones con “El Lobo”. Raudo y veloz me fui a verla. Me habló de un hombre que aparecía y desaparecía de su vida continuamente. Que le contaba los detalles de su lucha contra ETA, en la que seguía después de que hubieran pasado casi veinte años de su famosa infiltración en la banda. Que ella le era absolutamente fiel y que estaba locamente enamorada de él. Por una serie de detalles, no tardé en descubrir la falsedad de ese hombre casado que cuando podía iba a acostarse con ella, sin adquirir ningún compromiso...".

En el mismo texto se mencionaba también el lamentable episodio de otro de esos falsos "antonios salas": "En la facultad de Periodismo de esa universidad mediterránea hay un profesor crápula que les va contado a sus alumnas muy intimamente, muy en secreto, que no digan nada, que nadie lo sabe, pero que él es Antonio Salas, “ya sabes el periodista de investigación que se ha jugado la vida denunciando a los skin heads y a los traficantes de mujeres•. Las chicas, según parece, le piden detalles de sus investigaciones, sienten que su admiración por ese profesor crece por momentos y terminan convencidas de que es el hombre de sus sueños. Claro, sienten que no deben traicionar la confidencia personal con nadie… excepto con sus amigas y demás. Así se ha sabido que el crápula ha conseguido mantener relaciones con un buen número de alumnas utilizando a Antonio Salas como distraz".

Ya en su dia colgamos ese artículo en esta web, aunque parece que no ha servido de mucho la advertencia:

http://antoniosalas.org/index.php?subaction=showfull&id=1130282434&archi...

No es la primera, ni la segunda, ni la tercera vez que me llegan referencias de falsos "antonios salas" en estos últimos cinco años, en que la investigación en la que estoy sumergido me ha obligado a pasar más tiempo fuera de España que aquí. Otras de las razones por las que yo no soy ninguno de esos crápulas que se pasean por la península utilizando mi nombre. Pero el email que recibí ayer me pareció especialmente conmovedor. Empezába así:

"Asunto: ¿que tal?
Fecha: miércoles, 3 junio, 2009 9:12 PM
De: __________@hotmail.com>
Para: antoniodavidsalas@yahoo.es

Apreciado Antonio, disculpa mi osadia al escribirte ya se que me pedistes que te olvidara. Te escribo porque necesito hablar con alguien aunque sea así. Pensaba que me ibas a llamar para darte una explicación del recibimiento que te dí en mi casa, no me esperaba tu visita no tienes nada de cobarde pero si de timidez...".

A continuación la señorita que me escribia, y que encontró mi email en alguno de mis libros publicados, entraba en algunos detalles personales que no vienen a cuento, e incluso me facilitaba un telefono de Barcelona. Evidentemente ya le he comunicado que había sido víctima de un engaño, y que no había sido la primera, y mi pesar porque hayan utilizado mi nombre en ese engaño.

En realidad la cuestión es muy fácil de zanjar. Por la gravedad y complejidad de la investigación que estoy haciendo NUNCA he revelado a nadie que soy Antonio Salas. Es evidente que los compañeros que trabajaron conmigo hace más de 6 años en Tele5, o mis editores, conocen mi rostro real. Pero en la actualidad ni mis vecinos, compañeros de clase, colegas, ni la mayor parte de mi familia sabe que yo soy Antonio Salas. Por tanto NADIE que se presente publicamente, ni en privado, como Antonio Salas. Nadie que pretenda utilizar mi identidad como aval profesional, a la hora de buscar trabajo; ni para relacionarse con otras personas en ambientes más lúdicos o de ningún tipo, es realmente Antonio Salas. Resumiendo aún más... si alguien te dice que él mismo, o el amigo que le acompaña en la discoteca, o tal o cual persona es Antonio Salas, te esta mintiendo. Porque yo nunca, en ninguna circunstancia, he dicho quien soy.

Antonio Salas
antoniodavidsalas@yahoo.es